lunes, 2 de diciembre de 2013

UN BALANCE ELECTORAL



Consejo Nacional PDC y VIII Región: Desastre Electoral, Ético y Político

JORGE VERA CASTILLO*

Los Batros en San Pedro de la Paz, Concepción


Históricamente, la Democracia Cristiana siempre tuvo una importante presencia política y un significativo respaldo electoral, en lo que hoy se conoce como Región del Biobío u VIII Región, en particular desde 1964 hasta 1973, y, posteriormente, desde 1990 hasta las elecciones parlamentarias del 2009. La Región llegó a contar, durante varios años en ese período, con cuatro legisladores demócratas cristianos, dos senadores y al menos dos diputados, siendo reelegidos en variadas ocasiones, con buenas evaluaciones personales.

Ciertamente, los cambios ocurridos en las coaliciones políticas en esta segunda década del siglo XXI, también han repercutido y seguirán repercutiendo en la Democracia Cristiana, a veces con aparentes y engañosos ‘buenos resultados’. Así, en la última elección de alcaldes y concejales, del domingo 28 de octubre de 2012, resultó elegido Alcalde de Concepción, ciudad capital de la VIII Región, el demócrata cristiano Álvaro Ortiz Vera, con un muy alto resultado electoral en votos y porcentaje. En los hechos fue candidato de una gran mayoría de la oposición, aunque fuera en un Pacto denominado Concertación Democrática, alcanzado un total de 39.363 votos, que representaron nada menos que un 55.15%. Dirigentes nacionales actuales del PDC —especialmente su Presidente— se han apoyado en algunos resultados como éste, para sentirse satisfechos y seguir ‘controlando’ ese partido político.

Sin duda, el autoengaño en política es un muy mal compañero, especialmente en lo analítico y lo conductual. No deja ver adecuadamente la realidad, no permite prever escenarios electorales y políticos y, por tanto conlleva a malas conclusiones para implementar la toma de decisiones políticas estratégicas.

El caso, que nos sirve de antecedente cercano, es muy revelador de lo que criticamos y denunciamos. El muy buen resultado de la elección de ese Alcalde fue un ejemplo muy anticipatorio de algo mucho más amplio, que fue la construcción posterior de una Nueva Mayoría política, como se conoce a la nueva coalición triunfadora. No debemos olvidar que ese Alcalde fue elegido en un contexto de especiales condiciones electorales y políticas: haber sido Concejal de la Municipalidad de Concepción y ser hijo de un Diputado con fuerte arraigo político distrital e identificado nacionalmente como ejemplo de desempeño en sus funciones y tareas, en cuanto al cumplimiento de máxima asistencia a sesiones y comisiones permanentes de la Cámara de Diputados, por una parte y, por otra, al haber contado con un amplísimo apoyo político, que incluyó incluso a dirigentes y votantes del Partido Progresista y de otras expresiones políticas organizadas, en un primer ejercicio de una amplia mayoría política opositora, más que la emergente en esta campaña presidencial.

La Democracia Cristiana no supo analizar, ni entender ni proyectar aquel resultado, teniendo en perspectiva que el 17 de noviembre de 2013 se iban a realizar elecciones parlamentarias, junto con elección presidencial, llevándola a un desastre electoral, ético y político en la VIII Región, en sus resultados. Con ese triunfo del 28 de octubre, del anterior año 2012, ¿se analizó cuánta era y fue realmente la votación propiamente pro demócrata cristiana? Y si se agrega el resultado de la elección primaria presidencial de la Nueva Mayoría del domingo 30 de junio de 2013, ¿no se pudieron tomar mejores decisiones? 

Los resultados de las elecciones senatoriales  en la Región del Biobío son extremadamente muy aleccionadores, ética y políticamente, para esta conducción actual de la Democracia Cristiana. La componenda impuesta centralmente y la transparencia puesta en duda han sido silenciosa pero brutalmente rechazadas, especialmente en la Circunscripción Senatorial 12 - Región del Biobío Costa.

En efecto, las mismas cifras de votos y de porcentajes lo demuestran. En la Circunscripción Senatorial 12 resultó elegido, por el Pacto Nueva Mayoría, el actual Senador Alejandro Navarro Brain con 156.280 votos, que equivalen a un 33.93%. En cambio, el actual Senador Camilo Escalona Medina, apoyado oficialmente por el Partido Demócrata Cristiano, fue ampliamente derrotado, al obtener solamente 82.052 votos, que representan un precario 17.81%. El candidato Navarro fue primera mayoría electoral y política, superando a la candidata Jacqueline van Rysselberghe Herrera, elegida por la Alianza con 128.117 votos, que representan un 27.81%. A su vez, ésta superó por exactos 10 puntos porcentuales al derrotado candidato Camilo Escalona, propuesto por la DC.

Escalona Medina es militante del Partido Socialista. Su 17.81%, ¿representa la fuerza electoral del llamado y pretendido “eje PS-PDC” en esa tan importante Circunscripción de la VIII Región? ¿Cuál es la real fuerza electoral del PDC en esa votación de 82.052 votos? ¿Los habrán ya calculado los que impusieron esa candidatura, que trae a la memoria, en sus tristes derroteros, a los políticos italianos Giulio Andreotti, demócrata cristiano, y Bettino Craxi, socialista? ¿Qué pensarán de la diferencia de 74.228 votos, expresivos de un 16.12%, que separaron a los actuales Senadores Navarro Brain y Escalona Medina?

Con estos resultados, y mirando los alcanzados por el reelecto Diputado Fidel Espinoza Sandoval (Distrito 56) y el electo Senador Rabindranath Quinteros Lara (Circunscripción 17), también militantes socialistas, ¿comprenderán hoy el o los artífices de la operación ‘salvataje’ de Escalona, las reales razones de su gran berrinche, con penosas imágenes de escenificaciones casi decadentes, en los actuales tiempos vertiginosos, para no someterse a elecciones primarias dentro del Pacto Nueva Mayoría y/o dentro de su Partido Socialista?

Esa argumentación  de que el derrotado Escalona Medina sería un político con estatura de ‘estadista’ y representante de un bien escaso, el ‘republicanismo’, elaborada por unos muy pocos demócratas cristianos - seguida sin mayor discernimiento por su Presidente Nacional y la Directiva - y alabada por representantes de la peor derecha política, resultó un fiasco. El gran Pueblo penquista y regional no se compró ni tragó algo tan espurio, falaz y nefasto.

El Senador Alejandro Navarro Brain obtuvo un buen y merecido resultado, en un contexto de especial complejidad. Su infatigable labor parlamentaria, aun con aspectos críticos que muchos pudieran tener legítimamente al respecto, ha sido ampliamente reconocida y retribuida. Su actitud posterior ha sumado humildad, madurez y sabiduría, como atributos complementarios y necesarios. Ciertamente muchos de los habituales votantes demócratas cristianos también le otorgaron su reconocimiento, al ser un bravo luchador desde sus tiempos de dirigente estudiantil en la Universidad de Concepción, durante la dictadura.

En la Circunscripción Senatorial 13, de la Región del Biobío Cordillera, la DC tuvo otro muy mal resultado, dentro del Pacto Nueva Mayoría. En efecto, resultó ampliamente triunfador el actual Diputado Felipe Harboe Bascuñan, del Partido por la Democracia, con 121.521 votos, equivalentes a un 37.79%. El actual Senador Hosain Sabag Castillo, del PDC, solo obtuvo 53.115 votos, expresivos de  un bajo 16.51%. Se trató de una derrota más aplastante: el Diputado Harboe más que dobló al Senador Sabag, superándolo por 68.406 votos. Sabag ha sido por dos períodos Senador por la Circunscripción 12, en la misma VIII Región. Harboe es actual Diputado por el Distrito 22, en Santiago, Región Metropolitana.

Todo lo anterior expresa un muy equivocado enfoque político-estratégico de la dirigencia nacional demócrata cristiana actual, en relación a la realidad de la Región del Biobío. La dirigencia regional, provincial y comunal fue sumisa ante el error, la majadería y la testarudez política, impuestos desde Santiago. Y además, contribuyeron a la pérdida de un doblaje senatorial, que se tenía, y que era relevante seguir manteniendo en esa VIII Región.

Unas pocas advertencias no fueron consideradas ni siquiera contestadas, es decir ignoradas.

A todo lo expuesto, no abordamos aquí las dos concluyentes derrotas en las elecciones senatoriales en las Circunscripciones 7 y 8 de la Región Metropolitana, necesitadas de un abierto, desapasionado y exhaustivo análisis electoral, ideológico y político-programático. 

Ojalá que el Consejo Nacional del PDC, de lunes 2 de diciembre de 2013, se atreva a sacar las lecciones de tan errados emprendimientos políticos y no los esconda, en aras de esa malsana idiosincrasia resultante del “humanismo de la tibieza” —fuertemente denunciado por Jacques Maritain—, que siempre encuentra un motivo para adormecer a los camaradas con aquello que “no es conveniente, por ahora”, o, “veámoslo más adelante mejor”, después de tal o cual evento, como expresión de una conducta política caracterizada por su ambigüedad, su dilación y su vacilación.

En la hora presente, el Partido Demócrata Cristiano ya no resistirá seguir auto engañándose. Ni seguir postergando sus definiciones para después del 15 de diciembre de 2013, del 11 de marzo de 2014 o de la fecha de su 6° Congreso, fijado para abril del 2014.

Con un recuerdo profundo de Radomiro Tomic Romero, podemos señalar que su Tesis de la Unidad Social y Política del Pueblo, para aquel 4 de septiembre de 1970, comienza ya a hacerse realidad, sin exclusiones, por las Anchas Alamedas —que prefigurara el Presidente Salvador Allende Gossens el martes 11 de septiembre de 1973— de la Democracia chilena, a la cual se refiriera Gabriela Mistral en sus primeras palabras al recibir el Premio Nobel de Literatura, en Estocolmo, el miércoles 12 de diciembre de 1945, como “Hija de” aquella. Llegó la hora de recomenzar en este nuevo ciclo político y social. Con la voz de Pablo Neruda, “Subamos, hermanas y hermanos, por que ha llegado la hora de nacer de nuevo, con toda la memoria y todo el porvenir iluminando el presente.” ¡Demócrata Cristiano, levántate y mira tus manos, para crecer, tómalas junto a las de tu Hermano, sin demoras! ¡No le temáis nunca al Pueblo trabajador, mirad su abnegación, su ardiente paciencia y su sabiduría, y atrévete por el futuro de Chile, sin ambigüedades, dilaciones y vacilaciones!





Con nuestra Presidenta Michelle Bachelet Jeria lo iremos construyendo, día tras día. Es ella quien nos señalara, en su Discurso de agradecimiento al recibir el “Premio Internacional a una Trayectoria Humana 2012”, en Nueva York, el 27 de diciembre de 2012: “Me comprometo a seguir bregando por la paz, los derechos humanos, la igualdad y la democracia. La lucha por la libertad late en el corazón de cada ser humano. Es una lucha universal y el compromiso no tiene fecha de vencimiento. Como decimos en mi Patria, en Chile: No hay marcha atrás. Seguiremos avanzando.”

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*Jorge G. A. Vera Castillo
Miembro Comisión Internacional PDC.
Militante y ex Primer Vicepresidente
Primera Comuna "Santa Lucía".
Santiago Centro PDC.


viernes, 18 de octubre de 2013

LA AGENDA LABORAL DE LA "NUEVA MAYORIA"




por Juan Manuel Sepúlveda Malbrán*


En Chile cada vez que se ha intentado reformar o modernizar las relaciones laborales,
se han convertido en un campo de implementación no consensual. Ello en parte
importante explica por qué las demandas de los trabajadores organizados son similares
en las últimas décadas. No han sido escuchados y sus peticiones son desoídas.

Hace unos días atrás tuve acceso a la agenda que esta discutiendo la Comisión Laboral
del comando de la candidata a la presidencia de la República, Sra. Michel Bachelet,
denominado “Valorizar el trabajo para derrotar la desigualdad en Chile”, y que contiene
las propuestas laborales del programa de gobierno de la coalición “Nueva Mayoría”.
Esta Comisión esta integrada por profesionales (técnicos) representantes de los
distintos partidos políticos y que es dirigida por el ex Director General de la OIT, el
socialista Juan Somavía.

Me llamó la atención el uso reiterado por parte de la Comisión del concepto mercado del
trabajo ya que como se menciona en el mismo texto, la OIT no considera al Trabajo
Humano como una Mercancía, como tampoco lo hace la doctrina social de la Iglesia
Católica.

Sorprende que en esta Comisión no esté participando ninguno de los actores del
sistema de relaciones laborales. No hay representantes de las organizaciones de
trabajadores. Seguramente esa es la explicación por la cual prácticamente el sindicato
no está considerado como actor e interlocutor principal para la definición y la
implementación de esta Agenda, lo que me parece realmente lamentable.

Quizás esto explica su orientación general tecnocrática, economicista y desbalanceada
porque no desarrolla suficientemente los aspectos laborales y sindicales. Se centra sólo
en medidas, pero muchas de ellas no las fundamenta con contenidos que permitan
valorizarlas mejor. Sin embargo, hay que reconocer que si bien su orientación general
es tecnocrática y economicista, tiene aspectos bastante buenos como las propuestas
sobre empleo juvenil.

A pesar que la Comisión enfatiza sus propuestas para reformas al empleo, salario,
productividad, su enfoque es tan general que no prioriza adecuadamente la mejora
efectiva de la productividad y los ingresos ni mucho menos la calidad del empleo.

Algo semejante sucede con los temas sobre la participación laboral, el diálogo social y
la concertación que, además de ser tratados de manera general, se presenta como
modelo el acuerdo “declaración de voluntades CUT-CPC”, un acuerdo que no cuenta
con el reconocimiento de la mayoría del movimiento sindical y es desconocido por la
inmensa mayoría de los trabajadores.

Los sindicatos tendrán que analizar con mucho cuidado la propuesta sobre el reajuste
del salario mínimo, que lo vincula a su aumento estimado (3% o 3,5% anuales) al
aumento de la productividad media. La OIT investigó este tema a inicios de la década
de 2000 y probó que si el salario mínimo se distancia mucho del ingreso medio de los
informales se crea un problema de difícil solución. Eso es lo que ha hecho Uruguay en
los últimos años y el resultado es, por un lado, una presión inflacionaria difícil de
contener y, por otra, una tasa de informalidad que no logran bajar del 25% de los
ocupados.

La Comisión Laboral de la “Nueva Mayoría” tendrá que preocuparse mas en desarrollar
los aspectos laborales y sindicales que están débiles, y de darle mas contenidos a
algunas de sus propuestas.

Frente a la evolución económica social del país como consecuencia de las
transformaciones en los sistemas organizativos y productivos de todo el mundo, los
derechos fundamentales de los trabajadores son derechos humanos, su promoción y
defensa deben ser prioridad en el próximo gobierno. Su garantía es condición previa
indispensable para cualquier modelo de desarrollo sustentable y una democracia
estable en el marco de una nueva Constitución Política del Estado.

Para afianzar la paz social y obtener niveles superiores de desarrollo humano es
imprescindible reconocer la legitimidad de las organizaciones sindicales y su
participación en la determinación de las condiciones de trabajo, ejecución y evaluación
de las políticas públicas. Hay que extender la democracia en el trabajo con más libertad
sindical, más negociación colectiva y la estabilidad en el empleo.

Cambiar la legislación laboral para generar un nuevo Código del Trabajo que promueva
y garantice efectivamente, a todos los trabajadores, el ejercicio pleno de los derechos y
principios fundamentales del trabajo. Como el resto de la legislación laboral, las normas
sobre libertad sindical, negociación colectiva y huelga mantienen en buena parte, las
restricciones que le impusiera el Plan Laboral de la dictadura. A pesar de las posteriores
reformas y de la ratificación de los Convenios Internacionales números 87 y 98 de la
OIT, las limitaciones para ejercer estos derechos fundamentales del trabajo continúan
vigentes.

La ausencia o la superficialidad de esas reformas serán motivos de movilizaciones
masivas de los trabajadores, y que arrastraran a otros sectores organizados de la
sociedad. La tarea de esta hora es iniciar desde ya el esfuerzo de sustituir un régimen
económico que ha sido inmoral y deshumanizante, además de ineficiente en la solución
de los grandes problemas de la sociedad chilena y en particular de los trabajadores y
trabajadoras.

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*Juan Manuel Sepúlveda Malbrán, entre otros, fue cofundador de la Coordinadora Nacional Sindical (CNS), ex Miembro de la Comisión Nacional Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica de Chile, ex Director del Dpto. para América Latina de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), Especialista Pincipal de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Delegado Regional del Sindicato de Funcionarios de la OIT; autor y coautor de numerosas publicaciones sobre el trabajo. Actualmente se desempeña como consultor nacional e internacional y asesor sindical.