viernes, 26 de abril de 2013

ACUSACIÓN CONTRA BEYER



Mariano Ruiz-Esquide

Una vez más el Senado es convocado para ejercer una función especial, privativa, exclusiva y excluyente.

El juicio político ha de ser tratado con la altura que la expresión exige, ya que la política es la manera civilizada en que los pueblos toman decisiones sobre los valores que deben inspirar su accionar, la estructura y el funcionamiento de sus instituciones, las medidas concretas cuya adopción requiere el bien común de la sociedad y la manera de evitar abusos de los que ostentan el poder. Ya se ha dicho que es un hecho político que debe sustentarse en bases jurídicas adecuadas.

En la vieja enseñanza aristotélica ya se reconocían las formas puras e impuras de instituciones, como la democracia frente a la demagogia. Son numerosas las veces en que la política se ha desfigurado, y su degradación merece llamarse "politiquería". Pero no creo que el funcionamiento de una institución tan antigua como esta, copiada de otras culturas democráticas de larga data, merezca que la desnaturalicemos con motivos oportunistas como, por desgracia, hemos visto en los últimos días.

En todo caso, los errores formales cometidos por la parte acusadora y la defensa, durante la tramitación de la acusación en la otra rama del Parlamento, no le restan un ápice a la validez del texto y del procedimiento, como señalaron tanto el Presidente de la Cámara de Diputados, militante de la UDI, cuanto el Presidente del Senado, camarada de mi Partido, señor Jorge Pizarro. Y vuelvo sobre el punto porque en los últimos minutos nuevamente se ha puesto en debate cuando ya parecía definitivamente zanjado, por cuanto el error de los redactores, y de la defensa, al no hacerlo presente en la instancia correspondiente, no impide que el Senado cumpla su rol, como lo manifestó también el destacado académico don Mario Fernández Baeza.

Los tres señores Diputados acusadores hicieron su exposición. La defensa ha usado todos los recursos establecidos. Y ahora nos corresponde exponer lo que en conciencia hemos concluido, esto es -y cito textual-, "declarar si el acusado es o no culpable del delito, infracción o abuso de poder que se le imputa" por la Cámara de Diputados.

¡Esa es nuestra tarea! ¡Nada más, pero tampoco nada menos!

No estamos aquí para ver si esta es la manera de mejorar la educación chilena, tema que se trae a colación en cada momento a este Parlamento y en el que creo que todos de algún modo, desde los últimos cuarenta o cincuenta años, somos responsables.

Tampoco estamos acá para discutir si el señor Ministro es un académico o un paradigma de virtud -lo que no está y jamás hemos puesto en duda-, porque, con ese criterio, tal vez nunca habríamos podido acusar constitucionalmente a ningún Ministro, ya que todos los que fueron acusados anteriormente eran personas adecuadas y dignas.

Los británicos, que crearon esta institución, y los chilenos, que la hemos incorporado en todos nuestros textos, nunca la hemos defendido para mejorar una determinada política, porque su objetivo es otro. Se trata de un mecanismo establecido para sancionar abusos o negligencias culpables.

Conforme a las opiniones vertidas por el profesor Mario Fernández, participamos como jurado en un juicio político, no en un proceso judicial. Pero se trata de un juicio político en democracia y, por ello, se han respetado las reglas del debido proceso.

Sin embargo, no nos corresponde a los Senadores calificar la existencia de delitos penales o civiles. La idea, simplemente, es darle sentido a la institución creada por las democracias para poner freno a aquellos que ejercen el poder entregado por el pueblo de una manera inapropiada, negligente o abusiva, más aún hoy, cuando vivimos un presidencialismo excesivo. No hay aquí agravio a nadie por cumplir con nuestro mandato constitucional. Tampoco debe defenderse el señor Ministro de una especie de martirologio que no existe.

Honorable Senado, quiero dar por sentado que el acusado es un hombre de sólida formación académica. Sin embargo, no es eso lo que cuestionamos. Tampoco -reitero- estamos resolviendo los cambios necesarios en educación.

Creo que durante los Gobiernos de la Concertación podríamos haber hecho más para enfrentar este modelo inhumano, pero, del mismo modo, creo que en esos veinte años nunca tuvimos la capacidad legislativa para llevar adelante tales cambios, porque -seamos claros- la Oposición de entonces fue también inmisericorde.

En este caso, sí, se dan tres situaciones que, si comparamos esta acusación con las anteriores, no eran conocidas.

Primero, la denuncia de un académico y exparlamentario de la Alianza, el señor Raúl Urrutia, que se niega a ser cómplice de hechos ilegales.

Segundo, don Patricio Basso, otro académico y funcionario público que lleva a cargo su tarea con profesionalismo y honestidad, entrega a las autoridades competentes denuncias fundadas.
Tercero, un consultor contratado por el actual Gobierno pone al descubierto maniobras para eludir la norma legal que prohíbe el lucro y es desestimado en sus opiniones.

Algunos hablan de "persecución contra el señor Beyer" y nada dicen de la persecución desatada contra un funcionario público que, en cumplimiento de su deber, denunció estos delitos e infracciones y que es, hasta ahora, la única persona sancionada. Me refiero al señor Patricio Basso, académico de gran trayectoria en nuestro país.

De lo que he leído y escuchado en esta Sala -y acortaré mi discurso por falta de tiempo-, tengo la convicción de que la acusación tiene fundamentos sólidos:

1.- Falta de diligencia en el caso de la Universidad del Mar.
2.- No se ha hecho respetar la ley que prohíbe el lucro. Y los antecedentes dados por los demás Senadores ameritan mi silencio en esta materia para evitar repeticiones innecesarias.
Consta en el decreto de cierre de la Universidad del Mar que el Ministro omitió hacer mención alguna al tema del lucro, a pesar de que el mismo Consejo Nacional de Educación lo había puesto como la primera razón para cerrar dicha casa de estudios.
3.- Señalo este punto por separado por cuanto se ha sostenido que el Ministro carecía de las facultades para fiscalizar. Sin embargo, la Comisión Nacional de Acreditación usó información financiera para analizar a la Universidad Santo Tomás -que ha sido mencionada en exceso en esta Sala- y a la Universidad de las Comunicaciones, información que se halla disponible en el Ministerio de Educación.

Por lo expuesto, votaré a favor de todos los capítulos de la acusación constitucional, con la convicción de que pronunciarme sobre ella forma parte de mi obligación como Senador y de las funciones para las cuales fui elegido. Lo hago libremente, sin presiones ni contubernios con nadie.

Sólo tengo tres preocupaciones, reales y republicanas.

La primera es mi asombro real, sincero, angustioso a veces, por la respuesta que dio el oficialismo a la aprobación de la acusación constitucional en la Cámara de Diputados y, eventualmente, en el Senado. Nunca, en los 23 años que he permanecido en esta Corporación, había visto una crispación como la de estos días, por parte del Gobierno y su red de apoyo, nimbada permanentemente de un corifeo de arrogancias que hace pensar en el peligro que representa para el país que un sector tan importante de la política chilena -hoy en el Gobierno- pierda la compostura frente a una eventual derrota.

¡La arrogancia y la soberbia son malas compañías en política!

Mi segunda preocupación es el lenguaje utilizado para juzgar nuestra conducta como Senadores, en este caso de la Oposición.

Lo hemos dicho hasta la saciedad. Estimados colegas, cuando se acaban las palabras, llega la música; la libertad se acaba cuando aparece la violencia verbal, expresa o sibilina.

La política es el legítimo debate, pero no lo es el equivocado derecho a demeritar a tal grado al adversario o a quienes representamos al pueblo chileno -¡todos!-, no solo quienes estamos en la Oposición y son causantes de la acusación, sino también los parlamentarios de Gobierno. Por ello -reitero-, no solo exijo respeto hacia las bancadas opositoras actuales, sino a todos mis colegas y al Senado como tal, porque no aceptaré jamás que el día de mañana se trate a los Senadores de Derecha como ahora se nos ha tratado a nosotros.

Nunca como hoy cuanto personero de Gobierno existe o los medios de comunicación cercanos a éste se han creído con el derecho a demeritar el trabajo y la figura de esta Corporación. Y no estoy paranoico ni tengo sentido de persecución, sino que me basta leer los diarios, escuchar a los Secretarios de Estado, sondear las versiones de algunas Ministras, etcétera.

¡Debate, siempre! ¡Comedido, serio, claro y nunca agraviante! El respeto a las palabras y al lenguaje no significa debilidad argumental. Este es el criterio bajo el cual he querido vivir todos estos años en las bancas de esta Alta Corporación, que prontamente dejaremos.

Mi tercera preocupación es la desvalorización del Senado, que se ha providenciado desde estas mismas instancias. Hoy sabemos cómo empezamos, pero no cómo empezamos, pero no cómo vamos a finalizar.

El maltrato, la forma descomedida con que se trata a los Senadores y al Senado en su conjunto también generan respuestas duras. Y tenemos derecho a esperar que se nos respete y se valore nuestro silencio frente al agravio.

No hemos respondido nada de lo que se nos ha dicho de manera inadecuada. Actuamos así porque para nosotros la democracia será defendida siempre "hasta que duela", así como nos duele hoy el lenguaje utilizado, que a veces más vale tomarlo con paciencia, porque el pueblo, al final, valora más el respeto, la tranquilidad y la fuerza en los argumentos que la arrogancia de los que alardean de ser impolutos y se autocalifican de estar en el lado bueno del mundo, como lo han hecho algunos colegas.

Termino, señor Presidente, haciendo un esfuerzo para que nunca se acabe la paz entre nosotros, la que en este debate y en los planteamientos que se han efectuado ha sido muy cercanamente "cercada", y excúsenme la forma de decirlo. ¡Que nunca lleguen a reproducirse aquí las palabras de la Pasionaria en el Congreso español hace ya 80 años, cuando, frente a hechos duros en el debate público, dijo una frase que jamás quiero escuchar: "Se ha acabado la paz"!

Defiendo mi derecho a no ser ofendido por nadie porque ninguno de los Senadores de la Oposición lo hemos hecho. Tengo el más profundo respeto al cargo presidencial, así como por la persona del señor Presidente de la República. Pero ni el mismo Presidente de Chile nos puede llamar, por los diarios, a votar "en conciencia" -entre comillas-, como si no supiéramos cuál es nuestro deber.

Él es el Jefe del Gobierno y tiene derecho a dirigir la tarea de sus Ministros, pero con serenidad y calma. No debe olvidar que está llamado a actuar así porque su cargo representa la unidad nacional.

Si procede de ese modo, será bienvenido entre nosotros. Si no lo hace, y continúa en la misma línea, será responsable del enrarecimiento del clima político.

Tampoco admito que se nos advierta que no debemos votar como borregos, o como ovejas, porque eso es inaceptable hasta para el más obsceno lenguaje.

El Ministro del Interior, ex colega nuestro, a quien apreciamos, tiene un desafío: entender nuestras quejas y darnos a lo menos una excusa.

Creo que lo puede hacer, lo enaltecería y haría que señaláramos las cosas de mejor manera.

Reclamo porque hemos tenido, hacia el Gobierno y sus miembros, comportamientos educados y tratamientos correctos, que pocas veces se han visto tan claramente como en este tiempo, a pesar de mis tantos años en política.

Señor Presidente, terminaré mis palabras señalando lo que ya dijo Sancho a don Quijote: "Cuide mi señor su entorno que el mucho bien enfada".

INTERVENCIÓN DE SENADOR MARIANO RUIZ-ESQUIDE J. MIERCOLES 17 DE ABRIL DE 2013 ACUSACIÓN CONSTITUCIONAL CONTRA MINISTRO DE EDUCACION SEÑOR HARALD BEYER BURGOS

martes, 16 de abril de 2013

POLÍTICA INDÍGENA


Del norte, centro y sur de Chile miles de personas se movilizarán por la recuperación y defensa del agua este 22 de abril del 2013. De esta forma, luego de la reciente y masiva movilización estudiantil en todo Chile, la CONFECH, junto con calendarizar su nueva movilización, también adelantó que marcharán por el agua en Santiago.

El Observatorio por la Autonomía y Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia, con sede en la ciudad de Barcelona, quiere expresar su apoyo a las justas luchas del CRIHU y ASOQUIMBO en defensa de la vida y el territorio, y denuncia las amenazas, seguimientos y judicialización que se pretende contra el presidente del CRIHU y otros/as líderes indígenas y campesinos del Huila.

Este lunes 15 de abril, la Corte de Apelaciones de Valdivia revoco la resolución del Juzgado de garantía de Rio Bueno que había mantenido la cautelar de prisión preventiva respecto del comunero acusado de incendio Alex Bahamondes.

El Viernes 12 de Abril, se celebró en Temuko la inauguración de la primera biblioteca cultural mapuche independiente para poder compartir con mapuche y no mapuche en distintas formas la cultura, cosmovisión, valores y defensa de los derechos ancestrales. En la actividad, participaron diversos exponentes de la música, el canto, la poesía y los sabores de esta tierra.

Las Organizaciones Aymaras de la Región de Arica Parinacota, abajo firmantes queremos informar a la opinión pública nacional e internacional, lo siguiente:

Un impasse entre el Gobierno y autoridades mapuche de Río Bueno frustró una reunión fijada en Valdivia para analizar la situación de los imputados por el ataque incendiario en el fundo Pisu Pisué y el anuncio hecho por la Conadi, donde mencionaba que la empresa Pilmaiquén entregaría a las comunidades el sitio ceremonial indígena.

En jaque está la credibilidad del Ministerio Público, luego que el fiscal a cargo de las causas por la violencia en la zona del conflicto mapuche, Álvaro Hermosilla, negara públicamente en febrero que investigaba a Emilio Berkhoff por ataques incendiarios, conociéndose ahora que el propio persecutor indaga al joven por delitos de incendio y robo desde el año pasado.

lunes, 15 de abril de 2013

SOLDADO DE UNA CAUSA EXIGENTE



Rodolfo Fortunatti

A mi amigo Ricardo Durán, a quien tanto quería.
 
Estimados amigos y amigas
Estimados camaradas del Partido
Estimada hermana de sangre de Ricardo, aquí presente
Estimada Márlen, noble, firme y perseverante compañera de Ricardo:

Conocí a Ricardo hace más de treinta años. Nos fuimos haciendo amigos poco a poco, al mismo tiempo que sosteníamos largas y amenas conversaciones sobre la historia de Chile. Porque, como profesor de historia que era, Ricardo tenía un amplio dominio de nuestra evolución política, social y económica. Y este conocimiento —unido a sus dotes de gran orador y, especialmente, a su irremediable propensión al verbo discursar— lo hacía una persona muy interesante, muy atractiva para quienes le prestaban atención. Gracias a estas cualidades, Ricardo logró forjarse una visión universal del mundo y de las cosas y, simultáneamente, desarrollar un sentido práctico de la vida que le permitía mantenerse con los pies firmes sobre la tierra.

Así también, a través de los años y del fortalecimiento de esta amistad, fui aprendiendo de Ricardo lo que le daba fuerzas para vivir y para seguir luchando. Podría resumir esa poderosa motivación para la acción en tres frases: su inmenso amor a la Iglesia, su amor a Márlen, y su amor al Partido. En este orden de prioridades, en esta jerarquía: primero, su fe en Dios; segundo, un amor —siempre bien correspondido— hacia su mujer; y tercero, su lazo indisoluble con el partido, con la gran familia democratacristiana, con sus camaradas.

Creo que para Ricardo debe haber sido una señal iluminadora la presencia en el Vaticano del Papa Francisco. Sobre todo, por la proximidad de Ricardo a los jesuitas y a sus enseñanzas prácticas. Pero también por ser Francisco un pastor latinoamericano, hijo del continente de la esperanza, cuya primera declaración de compromiso ha sido su opción preferente por los más pobres. Este hecho vigorizó la fe de Ricardo en su Iglesia, la iglesia de Aparecida, la iglesia de la liberación, la de los oprimidos. Todavía podían observarse los destellos de esta fe en el rostro yerto de Ricardo, en el semblante sereno de aquel que se sabe una criatura espiritual cuyo paso por el mundo está llegando a su fin, y que ahora se apresta a cruzar el umbral hacia la vida eterna.

Márlen se mantuvo pendiente, atenta al último latido del corazón de Ricardo. Ocurrió en el minuto 40 de ayer sábado. Márlen habló con Ricardo hasta que a Ricardo lo acompañó el cuerpo que habitaba. A Márlen se le puede ver tranquila, en paz, con un dolor mitigado, amortiguado, acaso dulcificado tras aquella comunicación con Ricardo. Gracias a su amor por él, Márlen parece haberse asomado al camino que lo conduce ahora hacia la luz.

Amor a Dios, amor a su mujer y amor al partido eran sus más fuertes motivaciones. Solía yo decirle a Ricardo que él era el último soldado de una causa exigente. Esto le gustaba porque se sentía identificado con esa idea de la militancia política, planteada por primera vez en 1959 por el maestro Jaime Castillo Velasco. Decía entonces don Jaime que, a diferencia de los correligionarios, que sólo comparten una idea o una creencia, los miembros de un partido de vanguardia deben ser militantes, es decir, soldados de una causa muy exigente. Por cierto, don Jaime no hablaba de un guerrero experto en la violencia y el conflicto, sino de un soldado. La palabra soldado tiene el mismo origen latino que el término solidaridad, que significa «in solidum», en sólido.

El soldado debe dar testimonio de disciplina, unidad monolítica y fuerte formación doctrinaria. El soldado pertenece a un grupo selecto de personas muy conscientes, a su vez, de abrir las conciencias de los demás. El soldado del partido de vanguardia tiene la misión de transformar el orden social injusto: «es la cabeza lúcida que hace conscientes a los demás del camino de la liberación». Y todo esto era Ricardo en su manera de pensar, en su manera de hablar, en su manera de vestir. Disciplinado, militante y exigente, en una época marcada por la indiferencia, el relativismo moral, la inestabilidad de las instituciones y la incertidumbre sobre el futuro.

En esta hora, querido Ricardo, podemos afirmar con la misma convicción que animó a Miguel Hernández, el poeta valenciano, a escribir su Elegía a Ramón Sijé, otro escritor oriundo de Orihuela:

«VOLVERÁS A MI HUERTO Y A MI HIGUERA:
POR LOS ALTOS ANDAMIOS DE MIS FLORES
PAJAREARÁ TU ALMA COLMENERA
DE ANGELICALES CERAS Y LABORES».

Santiago, 14 de abril de 2013.