domingo, 3 de agosto de 2014

DECLARACIÓN PÚBLICA



4 de agosto de 2014.

Señor Director:


El Mercurio de ayer Domingo publicó una amplia visión de la Democracia Cristiana relativo al acuerdo político de su Junta Nacional, y su futuro de poder en su interior y el triunfo de una tesis más bien rupturista con la Nueva Mayoría.

Queremos señalar enfáticamente que estas versiones  carecen de todo fundamento sólido, ya que en los votos políticos aprobados por unanimidad en la reciente Junta Nacional, se hace expresa mención al sentido histórico de dicha alianza, desde luego, contrario al de los comentarios referidos.

El PDC tiene clara conciencia, como lo expresan estos votos políticos, que hemos iniciado una nueva etapa histórica que requiere una amplia mayoría de centro—izquierda, que se refleja en la actual Nueva Mayoría, y que esperamos se prolongue para cumplir con los objetivos señalados por el compromiso político.


Mariano Ruiz-Esquide
Ignacio Balbontín
Belisario Velasco
Alejandra Miranda
Antonio Wagner
Pedro Hernández                                 
Ricardo Moreno
Rodolfo Fortunatti
Pilar Mallea
Juan Guillermo Espinosa
Enrique Bertrán.A

sábado, 2 de agosto de 2014

OTRA SAVIA EN LA DC

Belisario Velasco


“LES HABLO -dijo Michelle Bachelet a los democratacristianos- como Presidenta de la República y como cabeza de nuestra coalición”. Sus palabras habían traído al presente  el discurso de “La marcha de la patria joven”, la figura y la obra reformadora de Eduardo Frei Montalva. Y por eso, la junta del partido se puso de pie para aplaudirla. La Presidenta había reafirmado la visión humanista de la Nueva Mayoría y su proyección como garante de las profundas transformaciones en curso.

Yasna Provoste simboliza este espíritu. La actual diputada logró concitar el respaldo mayoritario de la militancia sin siquiera haberse propuesto un retorno triunfador. Gutenberg Martínez, el otro candidato, el que había instalado la elección a dos bandas pronosticando su triunfo, quedó 55 votos atrás de ella.
Postulantes del entorno más estrecho del Tea Party y los “príncipes” no pudieron entrar al consejo. Ello es revelador no del muro que trate de alzarse contra todo signo de progreso, sino de un horizonte que se abre ancho para las esperanzas democratacristianas. Viene otra primavera y otra es la savia que se proyecta hacia el futuro del partido.

Es claro que no ha conseguido irrumpir con fuerza en el consejo, pero si esta nueva voluntad política no pudo reflejarse en igual número de consejeros, fue porque todavía no se observan todas las garantías que cautelan el derecho de las minorías a convertirse en mayoría. Pues nunca como ahora los procedimientos administrativos y el control de las juntas democratacristianas fueron más discrecionales.

Así, por ejemplo, dos semanas antes sólo los cercanos a la mesa conocían la nómina de delegados; el resto debió enterarse el mismo día de las acreditaciones. Por otra parte, la  dirección de la junta fue manejada de un modo tendencioso, al punto que luego de una exclusiva intervención de Martínez durante una hora y cinco minutos, se trató de cerrar el debate y llamar a votación, lo que impusieron de inmediato luego de una intervención del ex senador Ricardo Hormazábal.

Su discurso fue propio de la Guerra Fría. Candidatos en absolutamente todos los ámbitos regionales, cerrando la posibilidad de prolongar la Nueva Mayoría, olvidando, tal vez, que las reformas de carácter histórico aprobadas por el 62,4% del país requieren de varios años y de una proyección en el tiempo de la alianza política existente y, si fuera posible, acrecentarla para cumplir el programa con las precisiones y mecanismos que se acuerden.

Y como colofón, un gesto de suyo desembozado: la junta aprobó por unanimidad dos votos políticos, pero la directiva difundió sólo el suyo, y hasta hoy ha mantenido oculto el muy esclarecedor defendido, después de la votación, por el ex senador Ruiz-Esquide.

En dicho planteamiento los democratacristianos respaldamos sin vacilaciones el programa de reformas de la Presidenta Bachelet. Adherimos firmemente a la Nueva Mayoría como una alianza política sólida y estable, y advertimos que no estamos disponibles para formar  pactos con la derecha o ingresar a federaciones internacionales retrógradas; todo lo cual es opuesto a aquella opinión que busca subordinar la continuidad del conglomerado a caprichos y avatares ideológicos.

viernes, 1 de agosto de 2014

DECLARACIÓN PÚBLICA


 
En el día de ayer han aparecido opiniones en radio y prensa emitidas por un consejero nacional de la Democracia Cristiana recién electo, relativas a «ponerle fecha de término», al finalizar el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, al pacto político programático de la Nueva Mayoría.

Queremos señalar enfáticamente que estas afirmaciones carecen de todo fundamento sólido, ya que en los votos políticos aprobados por unanimidad en la reciente Junta Nacional, se hace expresa mención al sentido histórico de dicha alianza, desde luego, contrario al de los comentarios referidos.

El PDC tiene clara conciencia, como lo expresan estos votos políticos, que hemos iniciado una nueva etapa histórica que requiere una amplia mayoría de centro—izquierda, que se refleja en la actual Nueva Mayoría, y que esperamos se prolongue para cumplir con los objetivos señalados por el compromiso político.
 

Mariano Ruiz-Esquide
Ignacio Balbontín
Pedro Hernández G.
Alejandra Miranda
Rodolfo Fortunatti
Juan Guillermo Espinosa
Enrique Bertrán
Pilar Mallea

 
Jueves 31 de julio de 2014

 

martes, 29 de julio de 2014

VOTO POLÍTICO



PRESENTADO POR EL CAMARADA MARIANO RUIZ-ESQUIDE Y APROBADO POR UNANIMIDAD EN LA JUNTA NACIONAL DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA EL PASADO 26 DE JULIO
      

Reunida la Junta Nacional del Partido Demócrata en esta fecha y en conformidad a los Estatutos vigentes se ha acordado por unanimidad el siguiente voto político.

Considerando que es inevitable asumir, tal como lo hiciéramos acertadamente en el pasado, nuestras responsabilidades históricas a favor de los cambios, renovando nuestra orientación doctrinaria, ideológica y programática de modo de ampliar y profundizar la democracia, impulsando reformas en pro de más justicia, igualdad y fraternidad, situándonos, nuevamente con espíritu comunitario, en la vanguardia ética orientadora de la “nueva época” que aparece en Chile.

Considerando por una parte la crítica situación de desprestigio y de pérdida de confianza  que ha sufrido la actividad política, especialmente partidaria y por otra, el hecho de haber asumido responsabilidades políticas en el gobierno de la Presidenta Sra. Michelle Bachelet y de la Nueva Mayoría, con el fin principal de perfeccionar la democracia. Que esa elección se resolvió por clara voluntad democrática del pueblo soberano con el respaldo sin precedentes de la inmensa mayoría ciudadana, cuestión que nos obliga a sostener esa legitimidad, manteniéndola y ampliándola de tal modo de superar la contradicción señalada.

Considerando especialmente nuestro compromiso con los valores del Humanismo Cristiano “aggiornados” actualmente con la más alta potestad doctrinaria, lo que nos impulsa a lograr más inclusión, solidaridad, justicia y libertad personal, en todos los aspectos, instándonos a poner término a las enormes desigualdades y abusos derivados del neoliberalismo dominante por largo tiempo en Chile, con la consecuente frustración de las personas y de los sueños de los jóvenes.

Considerando que para lograr nuestros objetivos de cambios estructurales en justicia y pacíficamente, debemos asegurar la mantención de la sólida mayoría política y social lograda, cumpliendo el programa progresista comprometido y confiado por el pueblo, con especial énfasis, en las aéreas que el propio gobierno, nuestro gobierno, ha fijado como prioritarias.

Considerando que para ser capaces de encabezar exitosamente este proceso de cambio profundo, se requiere reconquistar la confianza popular y el respeto ciudadano, alimentando la consistencia y la armonía del conjunto de los partidos de la Nueva Mayoría, incluidos los amplios sectores independientes que nos respaldan", sin provocar contradicciones desorientadoras, sino perfeccionando las propuestas programáticas y los proyectos sin altisonancias inconducentes. 

Considerando -finalmente- que para hacer realidad las aspiraciones que anteceden, requerimos de la férrea Unidad interna del Partido y el fortalecimiento de sus convicciones y de sus raíces sociales, para encauzar dichas fuerzas, tras una clara voluntad política de avanzada que promueva los cambios que Chile necesita.

Acuerda

1. Reiterar ante el País, nuestra voluntad inquebrantable de continuar y profundizar nuestra línea histórica de avanzada, mantenida durante casi 70 años, para defender el valor de la democracia, la libertad, la justicia social y los derechos humanos, frente a cualquier idea o movimiento que buscare destruirlos o avasallarlos, conforme al acuerdo unánime de la última Junta Nacional, lo que ha pasado a ser patrimonio partidario.

2. Respaldar -sin duda alguna- nuestra pertenencia a la Nueva Mayoría, en un "ánimus" unitario que debe surgir del mutuo respeto, con lenguaje cuidadoso pero veraz, y una acción política consecuente. Señalamos lo anterior, con especial énfasis y preocupación, pues respaldamos al Consejo Nacional y a la Mesa Directiva, en este punto. La historia de Chile de los últimos 40 años nos demanda responsabilidad unitaria, entre las fuerzas de avanzada, con el fin de evitar las regresiones que condujeron a los desastres humanos y materiales del mayor drama de nuestra historia del siglo XX, en 1973.

3. Mandatar a las autoridades nacionales, regionales, comunales y sobre todo a nuestras bases sociales, para que en las instancias correspondientes asuman nuevamente la tarea de hacer “pedagogía democrática”, mediante la participación activa en ellas. Tomar la defensa de los tres ejes centrales de las reformas propuestas por el Gobierno. Propiciando que se haga primero, la deliberación y el debate correspondiente en la base social y territorial del  Partido, para luego expandirla a la sociedad, llevando a cabo la tarea cívica participativa, a todo lo largo y ancho del país. Entendemos como mandato especial de esta Junta Nacional, el recuperar así, prontamente, nuestra fuerza política y social, dando mayor representatividad a nuestras autoridades políticas, parlamentarias y partidarias, así como a los miembros presentes en el Ejecutivo.

4. Señalar que esta Junta Nacional le conceda la mayor importancia ética a una manera de ser respetuosa y propicia a la fraternidad interna. También señalamos preocupación por elevar el nivel de tolerancia a la pluralidad de fuerzas de la Nueva Mayoría y la imprescindible Unidad entre nuestros partidos gobernantes, entre estos y el gobierno y la urgencia para lograr un "modus vivendi" articulador entre nosotros, frente al crudo enfrentamiento con la derecha, su prensa y las críticas planteadas por los partidos y movimientos que no son parte de la Nueva Mayoría. Los gobiernos y las coaliciones se degradan y fracasan, cuando no se cultiva la cohesión y no se respeta esta regla de oro tendiente a sedimentar y desarrollar “amistad cívica”. En esto la historia nos ha dado ya varios ejemplos fuera y en nuestro propio país.

5. Ratificar las líneas de acción política, social, económica, cultural, internacional  y éticas aprobadas en el V Congreso, haciendo un llamado a nuestros camaradas para que participen en las instancias de preparación y en el desarrollo del VI Congreso, así como también pedir a la Comisión organizadora, el facilitar la participación activa de la militancia escuchando a las organizaciones sociales y diferentes movimientos.

6. Manifestar nuestra clara posición de vanguardia como partido y por ello, precisamos que el PDC no formará parte de ninguna combinación retardataria nacional o internacional, salvo que la democracia esté en peligro. No estamos disponibles para una  alianza electoral o ideológica con la derecha, pero sí lo estamos para en virtud del interés superior de la Nación, avanzar en los temas de país o proyectos específicos, con ellos o algunos de sus partidos.

7. La Junta Nacional llama a nuestros camaradas a practicar la acción política como un ejercicio ético, sin el cual no lograremos superar la imagen deteriorada que tiene esta actividad. A algunos no les importa que con esto la democracia se debilite, pero nosotros que somos muchísimos más, como mayoría consciente, hemos aprendido de la experiencia. Deseamos mayor equilibrio institucional y desarrollar la cultura ciudadana, como una tarea de bien común.

8. Consecuentes con lo anterior, llamamos a todos nuestros militantes y simpatizantes a promover y concretar los proyectos contemplados en el programa que están destinados a lograr las Tres Reformas Claves. Además los otros puntos del programa destinados a ir concretando con “gradualidad acelerada”,  una Salud de igual calidad para todas y todos, un Sistema Previsional digno en igual condición, un estatuto jurídico que incluya en el etos común, sin discriminaciones, la pluralidad étnica y cultural de los Pueblos Originarios, la construcción de un nuevo modelo de relaciones laborales que reconozca en el derecho laboral las normas que dignifican el trabajo humano y que permiten equiparar la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores con las empresas, una mayor participación del país en los beneficios provenientes de nuestras riquezas naturales partiendo por el Agua, el Cobre, el Litio etc., una política energética basada en una matriz multidimensional, activa y respetuosa del medio ambiente. En fin políticas sociales y de desarrollo integral que siendo justas garanticen los derechos elementales de la persona humana.  

9. Abrir el camino a la nueva era, con un gran salto de dignidad, es posible, mediante la promoción y la participación activa desde la base, en las organizaciones sociales donde deberá estar inserto el Partido. Este y la Nueva Mayoría deben tender a construir nuevos nexos entre el poder político y la sociedad, muy especialmente para los jóvenes que anhelan responsablemente construir el futuro.

Hacemos un llamado desde el fondo de nuestra alma, a los chilenos para que tengan  fe en el futuro de Chile. Confianza entre nosotros, como hijos de una misma nación, esperanza en los jóvenes, confianza en este gobierno mayoritario y en los partidos  que lograron esa legitimidad que nos enorgullece y que no se conocía antes en Chile.

Finalmente, reiteramos la convocatoria a trabajar por la Unidad partidaria. Esta no se romperá al haber pluralidad interna, sino que se enriquecerá con las distintas visiones y propuestas específicas. Así nos sumaremos comunitariamente al conocido paradigma:
         

En lo de fondo y lo doctrinal: UNIDAD
En lo discutible o perfectible: LIBERTAD
Siempre respeto y FRATERNIDAD



Mariano Ruiz-Esquide               Ignacio Balbontín                     Belisario Velasco
Juan Manuel Sepúlveda M.     Pedro Hernández G.                 Patricio Huepe
Alejandra Miranda                   José Soto                                     Juan Miguel Jara
Alejandro Gonzalez                  Ricardo Moreno                         Jorge Consales
Pili Mallea                                  Carlos Aparicio                           Rodolfo Fortunatti
Ricardo Halabi                           Miguel Angel Botto                   José Uribe
Raimundo Gonzalez A.             Juan Miguel Carril R.                 Patricio Argandoña R.
María Antonieta E.                    Florencio Ceballos C.                Enrique Bertrán A.
Carlos Eduardo Mena               Marcel Young                             Juan Miguel Carril

martes, 10 de junio de 2014

Ricardo Halabí: “Hay que volcar el Frente de Profesionales al mundo social”

De los 12 mil militantes que había en el Frente de Profesionales del PDC, sólo podrán sufragar un poco más de mil en los próximos comicios que se realizarán el fin de semana, protestó el candidato de la lista 2, Ricardo Halabí, dejando fuera a destacados personeros cuya condición profesional nadie puede negar.
Todo ocurrió porque a petición de una de las listas, a última hora se pidió un refichaje general de los profesionales adscritos al Frente, a quienes se les exigió enviar copias de sus certificados de títulos, trámite que la inmensa mayoría no alcanzó a realizar.
Pero Halabí no se queda en la queja. Hablando con un tono enérgico, sin olvidar la molestia por la discriminación que se está haciendo con ese nuevo padrón, sigue avanzando con su programa de gobierno. Y para eso, dice que hay que volcar el Frente de Profesionales al mundo social, respaldar técnica y programáticamente al Gobierno de Bachelet, contribuir al enriquecimiento de su programa y que los profesionales tengan una voz importante en la DC.

 

¿Los profesionales DC, en la mayoría de los casos, están comprometidos realmente con las políticas que impulsa el Partido o más bien están alejados o adormecidos?
La mayor parte de los militantes del partido sólo concurre a votar, porque sólo se les llama a votar. Hay militantes que no conocen otra tarea dentro del partido que no sea ir a votar. Nosotros queremos volver al partido de camaradas, donde cada militante tiene participación e injerencia en las decisiones del partido.

¿Cuáles son entonces los ejes de su programa de gobierno?
Para nosotros, el principal desafío que tenemos por delante es recuperar el partido democrático, participativo, dialogante y respetuoso de sus normas, que nos hizo grandes ante el país. Por eso, lo primero que haremos será restablecer el registro histórico de militantes, el imperio del Estatuto y el funcionamiento de sus instancias de decisión.

¿No están muy marginados de la sociedad civil?
Lo segundo, será volcar la acción organizada del Frente hacia el mundo social, a fin de tener una presencia activa en la sociedad civil y en los movimientos sociales. Y lo tercero, será apoyar sin reservas, con nuestra capacidad de elaboración técnica y programática, al gobierno de la Presidenta Bachelet y a la acción de la Nueva Mayoría en el Parlamento, en las regiones y en los municipios.

¿El que haya tantas “sensibilidades” al interior del Partido es indiferente a su lista, es algo inocuo? ¿Esto no produce fricciones innecesarias?
Quienes nos integramos a esta lista estuvimos en el pasado en opciones distintas y, a veces, confrontadas. Nunca habíamos visto un grado de fricción tan intensa entre el partido y el gobierno del que forma parte. Y cuando pierde un gobierno progresista son los más pobres los que pierden. Esta grave coyuntura que enfrenta el partido, nos ha persuadido de aligerar el peso de las divergencias y de poner el acento en el futuro, en las esperanzas y realizaciones que anhelamos para la Democracia Cristiana. Y por eso, porque queremos poner el énfasis en el porvenir, porque queremos darle cuerpo al Partido, es que nos hemos unido tras esta alternativa.

¿De qué manera en estas listas se refleja la adhesión a los programas de Gobierno? ¿Es conveniente casarse con ellos, o es mejor mantener una cierta distancia?
La Democracia Cristiana está comprometida con el programa de gobierno de la Presidenta Bachelet. Por consiguiente, el éxito de este gobierno, y de su programa, es el éxito de la Democracia Cristiana y de los profesionales y técnicos del partido.

¿Aunque haya algunas diferencias?
Nuestra tarea es redoblar los esfuerzos para fortalecer el gobierno y contribuir al enriquecimiento de su programa.

¿Está de acuerdo con el refichaje que se hizo de los profesionales DC para que puedan votar, o ha servido para marginar a algunos militantes que no alcanzaron a realizar el trámite?
Nosotros defendimos en todas las instancias internas y hasta agotar todos los medios, el derecho de los militantes inscritos en el padrón histórico del Frente, que es el mismo registro vigente en la elección de noviembre de 2010, y el mismo empleado en las sucesivas elecciones primarias internas del partido. La mesa nacional del partido rechazó este antecedente y llevó el caso al Tribunal Supremo que le dio la razón, con lo que fueron suprimidos de una sola vez 11 mil de los más de 12 mil militantes empadronados que perdieron, así, su derecho a votar el próximo domingo.

¿Piensa que hay que repotenciar los núcleos profesionales dentro de la DC o hay que extinguirlos por representar intereses sectoriales muy parcializados?
No sólo vigorizaremos esas instancias orgánicas. Constituiremos unidades técnicas especializadas de carácter permanente, y abiertas al debate y a la elaboración de propuestas e iniciativas de la militancia.

Pero hay que incentivar a que se integren…
Crearemos espacios de integración y de participación para los jóvenes titulados de universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, y para aquellos jóvenes que están en vías de serlo, a fin de vigorizar y renovar el trabajo del Frente. E impulsaremos una fuerte política de incorporación de profesionales mujeres, especialmente jóvenes, a las tareas y responsabilidades del Frente.

¿Qué piensa de la actual ley de colegios profesionales y de qué manera habría que trabajar al interior del partido para repotenciarlos?
Hemos afirmado que nos daremos una organización interna que responda tanto a las necesidades de los colegios profesionales y sus tradiciones de servicio a Chile, como asimismo a las nuevas realidades emergentes que nos revela el mundo del trabajo especializado.

¿No es que los frentes de profesionales están muy alejados unos de otros…?
Para eso, constituiremos Frentes de Profesionales regionales y provinciales, y organizaremos encuentros periódicos de diálogo con las autoridades de gobierno y realizaremos eventos macro-regionales (norte, centro y sur) que permitan una mejor articulación y coordinación de propósitos

¿Los profesionales de la DC deberían continuar con una actitud marginal dentro del partido o elaborar programas sectoriales que deberían ser apoyados por los senadores y diputados en el parlamento?
Generaremos vínculos de apoyo y trabajo común con parlamentarios, autoridades del gobierno central, gobiernos regionales y municipios, así como con las instituciones donde profesionales y técnicos hacen su contribución al país.

Después los parlamentarios no los toman en cuenta…
Procuraremos, que el Frente de Profesionales desempeñe un rol activo tanto en la organización, como en la elaboración de contenidos y debates del Congreso Nacional de la Democracia Cristiana, para lo cual convocaremos, muy especialmente, a todos quienes han manifestado una vocación permanente por la reflexión doctrinaria.

LA PARADOJA DEMOCRATACRISTIANA

La casa de la Democracia Cristiana en Alameda frente al cerro Santa Lucía.
Rodolfo Fortunatti

El próximo domingo miles de democratacristianos concurrirán a sus sedes comunales para renovar la totalidad de la junta nacional del partido. Después de su congreso ésta es la máxima instancia de decisión de la colectividad. En los más de 500 representantes que la conforman, entre delegados y presidentes regionales, comunales, de frentes y departamentos, recaen las principales decisiones políticas de la tienda.

La Junta decide desde cuestiones estratégicas, como la postura DC ante las reformas impulsadas por Michelle Bachelet, hasta la política de alianzas, como su permanencia en la Nueva Mayoría o su virtual giro hacia un pacto de centroderecha con Renovación Nacional y Fuerza Pública.

Es un momento de definiciones. Y no sólo porque en agosto la actual conducción cumplirá cuatro años al mando del PDC — cerrando con ello el paréntesis transicional abierto por Sebastián Piñera—, sino porque precisamente ahora es cuando se produce la mayor fricción entre el partido de la «revolución en libertad» y el gobierno para el «Chile de todos», hecho que sacude fuertemente la memoria militante. El 4 de septiembre se conmemoran cincuenta años del triunfo de Eduardo Frei Montalva y del primer gobierno democratacristiano de América, cuyas elocuentes credenciales de centroizquierda la mesa de Walker ha procurado borrar sin éxito de la identidad falangista.

¿Aparente paradoja? Más bien la muy evidente contradicción entre el etos progresista del movimiento político y una dirigencia que ha actuado a contrapelo suyo y sin ofrecer debate ni explicaciones. Porque fue esta directiva la que anunció que no habría comunistas en el gabinete, pero los hubo. Ella la que nombró acuerdo político a lo que todo el país vio como una coalición. Ella la que celebró con exultante optimismo el programa de gobierno que critica al unísono con la oposición. Y ella la que cerró filas en torno a las facultades presidenciales y que lamenta no estar suficientemente representada en el gabinete.

Si está por irrumpir un nuevo ciclo político, no será con la resistencia de la Democracia Cristiana, sino con su resuelta y activa participación. Pero esta definición pasa por la elección que tendrá lugar el fin de semana en todo el país.

http://www.labatalla.cl/la-paradoja-democratacristiana/