Por Camilo Feres
Cuenta la leyenda que cuando un recién nominado ministro de Educación
del Gobierno de Sebastián Piñera se reunió con un importante legislador
opositor, éste último le habría dicho de entrada sólo dos palabras:
Yasna Provoste.
Así, uno de los cuatro titulares que tuvo la convulsionada cartera en
la era Piñera se enteró de una cuenta que, simbolizada en la
destitución de la ex ministra de Bachelet, terminó siendo cobrada por el
mismo expediente: una acusación constitucional que destituyó a Harald
Beyer.
Pero la restitución política del exilio que le fue impuesto a
Provoste no terminaría ahí. Luego vendría un aplastante triunfo
parlamentario en una zona en la que esta democratacristiana de sangre
diaguita no sólo empalmó con las demandas que sostienen las comunidades
indígenas locales, junto a una activa Iglesia Católica, en contra de los
desarrollos mineros, sino que además logró arrastrar a su compañero de
lista a un doblaje que cimentó la mayoría oficialista. Relegó de paso a
un aspirante que había roto con la DC y con el primer gobierno de
Bachelet: Jaime Mulet.
Desde entonces, en una frecuencia baja pero con señal constante,
Yasna Provoste se ha ido acostumbrando a servir de ícono de batallas
que, aunque estaban ahí antes que ella y posiblemente sigan presentes
cuando cambie de rumbo, han encontrado en ella un vehículo eficaz y
legítimo para hacerse presentes.
A contrapelo de la agenda de los viejos tercios del partido y de
algunas cartas ministeriales con más ganas que pasta, mostrando una
oportunidad y simpleza que recuerdan a la primera Bachelet, Provoste ha
seguido en el centro de la escena sin necesidad de usar un papel
protagónico. Y en esta misma condición se encontró en la pasada junta
nacional de la DC.
La junta de la falange fue un evento cuidadosamente construido para
servir de marco al retorno de Gutenberg Martínez a la primera línea y
poner de relieve la estrategia del partido para pasar de ser la
portadora de “matices” frente a sus socios de izquierda, a constituir un
poder de veto real ante los afanes hegemónicos que le presume a sus
compañeros de ruta.
Entre anuncios sobre que la Nueva Mayoría tiene fecha de caducidad y
que tras ésta la DC buscará a sus socios políticos teniendo a la vista
una libreta de “cuitas”, el gutismo-walkerismo logró poner un punto en
la agenda política cuya única mácula fue la aparición de una minoría
silenciosa que le arrebató a Martínez la primera mayoría.
Así, haciendo gala de su innata vocación de testimonio —algo vital
para un partido que ha perdido sus brillos de antaño—, la primera
mayoría individual fue de Yasna Provoste Campillay. Tras ella se
ubicaron las expectativas de una diversidad de dirigentes y militantes
que, aunque asumen que el retorno del Gute es una realidad difícil de
modificar, creyeron necesario agruparse tras una sola figura y decirle a
la mesa lo mismo que ésta le dijo al Gobierno: “Amigos siempre,
subordinados nunca”.
lunes, 4 de agosto de 2014
Ruiz Esquide: Si en la Nueva Mayoría no nos ponemos de acuerdo “lo vamos a pagar caro”
Ese es el pronóstico que el ex senador y actual consejero DC hace del debate mediático del bloque oficialista. En la reforma educacional, está a favor de los acuerdos pero siempre en el marco legislativo.
“El peor de los problemas es la dificultad de ponerse de acuerdo en silencio, con serenidad, con respeto por el otro y sin utilizar los medios o las redes sociales para decirnos ‘tutti quanti’ antes de llegar a la solución de los problemas. Si no lo hacemos así lo vamos a pagar caro”. Con esa expresión, el ex senador y actual consejero DC, Mariano Ruiz Esquide, graficó el escenario que prevé en caso de que la Nueva Mayoría no resuelva sus diferencias en privado.
En conversación con Nación.cl, quien ha sido uno de los pocos legisladores que integró el Congreso pre y post dictadura, realizó un análisis del escenario que vive el conglomerado oficialista, cuyos notorios matices acerca de cómo deben llevarse a cabo las tratativas de las reformas estructurales propuestas por el Gobierno de Michelle Bachelet, a su juicio ponen en riesgo la continuidad del pacto.
“Si esos proyectos requieren un perfeccionamiento por parte de algunos partidos políticos que la forman, lo que debe hacerse es una discusión muy abierta, muy clara, muy a fondo pero dentro de la Nueva Mayoría y salir a dar a conocer las diferencias cuando éstas se hayan superado. No podemos seguir en esto de que nos agarramos por los medios, por los diarios, por la radio, por la televisión y que la gente cree que son temas de fondo cuando en realidad se pueden resolver y no dar una imagen de que la Nueva Mayoría es una bolsa de gatos”, explica.
Ruiz Esquide hizo hincapié en que este trabajo debe ir de la mano con el cumplimiento del programa del Ejecutivo con el sustento de los partidos que lo conforman, lo que incluye además de una alineación, tener propuestas, alternativas y llevar adelante una “pedagogía política para construir los cambios que la sociedad y Chile requiere, porque consideramos que esta es una oportunidad que puede no presentarse nunca más si no cumplimos los compromisos”.
El hasta marzo pasado senador por la Región del Bío Bío Interior puntualizó que eso es fundamental para evitar lo que vivió con el quiebre de la democracia en 1973.
“Los dirigentes de los partidos políticos deben entender que así no podemos seguir avanzando, lo que tiene que hacerse es un análisis claro de lo que se tiene que realizar, con ideas claras, con todos los cambios que se puedan hacer pero que se hagan dentro de la combinación. Para eso tenemos cincuenta instancias: están los presidentes las comisiones políticas, el Senado, la Cámara de Diputados. ¡Por Dios!, cómo no ver la experiencia de los últimos años en Chile”, espetó.
En otro tema, consultado sobre lo extenso que puede tornarse el debate sobre la Reforma Educacional por la cantidad de actores que participan en ella y la multiplicidad de visiones e intereses que éste conlleva, Mariano Ruiz Esquide manifestó que “no me llama la atención que sea un debate largo”.
Ello, explicó, porque a lo largo de la historia del país ha habido dos temas que siempre han sido “escabrosos”: la religión y la educación. “Ni siquiera la nacionalización del cobre ni la Reforma Agraria, ni con la Contrareforma educacional en la dictadura han sido tan complicados”, apuntó.
“No me llama la atención, era previsible y por ello debemos tener la mayor precaución, porque pasa esto del debate a través de los medios donde terminan agotándose los argumentos y aparecen las descalificaciones como se ha visto ahora”, dijo, añadiendo se debe entrar al fondo de la cuestión que es hacia dónde va la educación chilena y qué es lo que se quiere hacer con ella.
IGLESIA EN SU DERECHO DE OPINAR
Sobre la reacción que ha tenido la Iglesia Católica respecto a cómo se quiere llevar a cabo la Reforma Educacional, el ex parlamentario falangista señaló que “tiene pleno y absoluto derecho a dar su pensamiento”.
“La historia educacional chilena no se entiende si no es con la Iglesia y luego con las iglesias, como no se entiende sino es con el Estado que tiene que hacerse cargo de la equidad y de una educación que funcione y le de garantías a todos. Cada uno de los estamentos: los padres, los alumnos, las iglesias y muy especialmente la Iglesia Católica, tienen derecho a esgrimir su pensamiento”, señala.
POLÍTICA DE LOS ACUERDOS: “POR QUÉ NO, PERO EN EL CONGRESO”
En cuanto a la política de los acuerdos que podría darse en este caso como ocurrió con la Reforma Tributaria, el consejero de la DC afirmó que “cada uno tiene derecho a decir su pensamiento y la obligación que tiene el Senado y la Cámara es fundamentalmente ponerse de acuerdo en aquellas cosas que es posible ponerse de acuerdo”.
Después -subrayó-si hay algún tema en que no concita consenso, “tendrá que respetarse el mecanismo que tiene la Constitución que es el Parlamento, y se dejará para una segunda etapa algunas otras cosas. Yo soy de los que cree que podemos hacer una enorme revolución educacional, pero hay que hacer todo dentro del margen de la ley, porque la experiencia que tuvimos es que cuando no se hacen las cosas respetando la ley”.
“Chile tiene por primera vez en los siglos XX y XXI mayoría en la Cámara y en el Senado y tiene una mayoría social, o sea, estamos en condiciones de hacer las cosas como corresponde. Eso no significa que vamos a hacer todo lo que nosotros queramos si no tenemos los votos y si es necesario tenemos que hacer hasta el máximo para lograr acuerdo. Si no lo hacemos puede suceder que al término del Gobierno el resultado comparable vamos a tener una incomodidad del país y una pérdida del poder, así como lo perdió la derecha que prometió el cielo y la tierra”, concluyó.
domingo, 3 de agosto de 2014
DECLARACIÓN PÚBLICA
4 de agosto de 2014.
Señor Director:
El Mercurio de ayer
Domingo publicó una amplia visión de la Democracia Cristiana relativo al
acuerdo político de su Junta Nacional, y su futuro de poder en su interior y el
triunfo de una tesis más bien rupturista con la Nueva Mayoría.
Queremos señalar enfáticamente que estas
versiones carecen de todo fundamento
sólido, ya que en los votos políticos aprobados por unanimidad en la reciente
Junta Nacional, se hace expresa mención al sentido histórico de dicha alianza,
desde luego, contrario al de los comentarios referidos.
El PDC tiene clara conciencia, como lo
expresan estos votos políticos, que hemos iniciado una nueva etapa histórica
que requiere una amplia mayoría de centro—izquierda, que se refleja en la
actual Nueva Mayoría, y que esperamos se prolongue para cumplir con los
objetivos señalados por el compromiso político.
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Mariano Ruiz-Esquide
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Ignacio Balbontín
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Belisario Velasco
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Alejandra Miranda
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Antonio Wagner
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Pedro Hernández
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Ricardo Moreno
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Rodolfo Fortunatti
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Pilar Mallea
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Juan Guillermo Espinosa
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Enrique Bertrán.A
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sábado, 2 de agosto de 2014
OTRA SAVIA EN LA DC
Belisario Velasco
“LES HABLO -dijo Michelle Bachelet a los democratacristianos- como Presidenta de la República y como cabeza de nuestra coalición”. Sus palabras habían traído al presente el discurso de “La marcha de la patria joven”, la figura y la obra reformadora de Eduardo Frei Montalva. Y por eso, la junta del partido se puso de pie para aplaudirla. La Presidenta había reafirmado la visión humanista de la Nueva Mayoría y su proyección como garante de las profundas transformaciones en curso.
Yasna Provoste simboliza este espíritu. La actual diputada logró concitar el respaldo mayoritario de la militancia sin siquiera haberse propuesto un retorno triunfador. Gutenberg Martínez, el otro candidato, el que había instalado la elección a dos bandas pronosticando su triunfo, quedó 55 votos atrás de ella.
Postulantes del entorno más estrecho del Tea Party y los “príncipes” no pudieron entrar al consejo. Ello es revelador no del muro que trate de alzarse contra todo signo de progreso, sino de un horizonte que se abre ancho para las esperanzas democratacristianas. Viene otra primavera y otra es la savia que se proyecta hacia el futuro del partido.
Es claro que no ha conseguido irrumpir con fuerza en el consejo, pero si esta nueva voluntad política no pudo reflejarse en igual número de consejeros, fue porque todavía no se observan todas las garantías que cautelan el derecho de las minorías a convertirse en mayoría. Pues nunca como ahora los procedimientos administrativos y el control de las juntas democratacristianas fueron más discrecionales.
Así, por ejemplo, dos semanas antes sólo los cercanos a la mesa conocían la nómina de delegados; el resto debió enterarse el mismo día de las acreditaciones. Por otra parte, la dirección de la junta fue manejada de un modo tendencioso, al punto que luego de una exclusiva intervención de Martínez durante una hora y cinco minutos, se trató de cerrar el debate y llamar a votación, lo que impusieron de inmediato luego de una intervención del ex senador Ricardo Hormazábal.
Su discurso fue propio de la Guerra Fría. Candidatos en absolutamente todos los ámbitos regionales, cerrando la posibilidad de prolongar la Nueva Mayoría, olvidando, tal vez, que las reformas de carácter histórico aprobadas por el 62,4% del país requieren de varios años y de una proyección en el tiempo de la alianza política existente y, si fuera posible, acrecentarla para cumplir el programa con las precisiones y mecanismos que se acuerden.
Y como colofón, un gesto de suyo desembozado: la junta aprobó por unanimidad dos votos políticos, pero la directiva difundió sólo el suyo, y hasta hoy ha mantenido oculto el muy esclarecedor defendido, después de la votación, por el ex senador Ruiz-Esquide.
En dicho planteamiento los democratacristianos respaldamos sin vacilaciones el programa de reformas de la Presidenta Bachelet. Adherimos firmemente a la Nueva Mayoría como una alianza política sólida y estable, y advertimos que no estamos disponibles para formar pactos con la derecha o ingresar a federaciones internacionales retrógradas; todo lo cual es opuesto a aquella opinión que busca subordinar la continuidad del conglomerado a caprichos y avatares ideológicos.
“LES HABLO -dijo Michelle Bachelet a los democratacristianos- como Presidenta de la República y como cabeza de nuestra coalición”. Sus palabras habían traído al presente el discurso de “La marcha de la patria joven”, la figura y la obra reformadora de Eduardo Frei Montalva. Y por eso, la junta del partido se puso de pie para aplaudirla. La Presidenta había reafirmado la visión humanista de la Nueva Mayoría y su proyección como garante de las profundas transformaciones en curso.
Yasna Provoste simboliza este espíritu. La actual diputada logró concitar el respaldo mayoritario de la militancia sin siquiera haberse propuesto un retorno triunfador. Gutenberg Martínez, el otro candidato, el que había instalado la elección a dos bandas pronosticando su triunfo, quedó 55 votos atrás de ella.
Postulantes del entorno más estrecho del Tea Party y los “príncipes” no pudieron entrar al consejo. Ello es revelador no del muro que trate de alzarse contra todo signo de progreso, sino de un horizonte que se abre ancho para las esperanzas democratacristianas. Viene otra primavera y otra es la savia que se proyecta hacia el futuro del partido.
Es claro que no ha conseguido irrumpir con fuerza en el consejo, pero si esta nueva voluntad política no pudo reflejarse en igual número de consejeros, fue porque todavía no se observan todas las garantías que cautelan el derecho de las minorías a convertirse en mayoría. Pues nunca como ahora los procedimientos administrativos y el control de las juntas democratacristianas fueron más discrecionales.
Así, por ejemplo, dos semanas antes sólo los cercanos a la mesa conocían la nómina de delegados; el resto debió enterarse el mismo día de las acreditaciones. Por otra parte, la dirección de la junta fue manejada de un modo tendencioso, al punto que luego de una exclusiva intervención de Martínez durante una hora y cinco minutos, se trató de cerrar el debate y llamar a votación, lo que impusieron de inmediato luego de una intervención del ex senador Ricardo Hormazábal.
Su discurso fue propio de la Guerra Fría. Candidatos en absolutamente todos los ámbitos regionales, cerrando la posibilidad de prolongar la Nueva Mayoría, olvidando, tal vez, que las reformas de carácter histórico aprobadas por el 62,4% del país requieren de varios años y de una proyección en el tiempo de la alianza política existente y, si fuera posible, acrecentarla para cumplir el programa con las precisiones y mecanismos que se acuerden.
Y como colofón, un gesto de suyo desembozado: la junta aprobó por unanimidad dos votos políticos, pero la directiva difundió sólo el suyo, y hasta hoy ha mantenido oculto el muy esclarecedor defendido, después de la votación, por el ex senador Ruiz-Esquide.
En dicho planteamiento los democratacristianos respaldamos sin vacilaciones el programa de reformas de la Presidenta Bachelet. Adherimos firmemente a la Nueva Mayoría como una alianza política sólida y estable, y advertimos que no estamos disponibles para formar pactos con la derecha o ingresar a federaciones internacionales retrógradas; todo lo cual es opuesto a aquella opinión que busca subordinar la continuidad del conglomerado a caprichos y avatares ideológicos.
viernes, 1 de agosto de 2014
DECLARACIÓN PÚBLICA
Queremos señalar enfáticamente que estas afirmaciones carecen de todo fundamento sólido, ya que en los votos políticos aprobados por unanimidad en la reciente Junta Nacional, se hace expresa mención al sentido histórico de dicha alianza, desde luego, contrario al de los comentarios referidos.
El
PDC tiene clara conciencia, como lo expresan estos votos políticos, que hemos
iniciado una nueva etapa histórica que requiere una amplia mayoría de centro—izquierda,
que se refleja en la actual Nueva Mayoría, y que esperamos se prolongue para
cumplir con los objetivos señalados por el compromiso político.
Mariano Ruiz-Esquide
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Ignacio Balbontín
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Pedro Hernández G.
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Alejandra Miranda
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Rodolfo Fortunatti
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Juan Guillermo Espinosa
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Enrique Bertrán
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Pilar Mallea
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Jueves 31 de julio de 2014
martes, 29 de julio de 2014
VOTO POLÍTICO
PRESENTADO POR EL CAMARADA MARIANO RUIZ-ESQUIDE Y
APROBADO POR UNANIMIDAD EN LA JUNTA NACIONAL DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA EL PASADO 26 DE JULIO
Reunida la
Junta Nacional del Partido Demócrata en esta fecha y en conformidad a los Estatutos
vigentes se ha acordado por unanimidad el siguiente voto político.
Considerando que es inevitable asumir, tal como lo
hiciéramos acertadamente en el pasado, nuestras responsabilidades históricas a
favor de los cambios, renovando nuestra orientación doctrinaria, ideológica y
programática de modo de ampliar y profundizar la democracia, impulsando
reformas en pro de más justicia, igualdad y fraternidad, situándonos,
nuevamente con espíritu comunitario, en la vanguardia ética orientadora de la “nueva
época” que aparece en Chile.
Considerando por una parte la crítica situación de
desprestigio y de pérdida de confianza que ha sufrido la actividad política,
especialmente partidaria y por otra, el hecho de haber asumido
responsabilidades políticas en el gobierno de la Presidenta Sra. Michelle
Bachelet y de la Nueva Mayoría, con el fin principal de perfeccionar la
democracia. Que esa elección se resolvió por clara voluntad democrática del
pueblo soberano con el respaldo sin precedentes de la inmensa mayoría
ciudadana, cuestión que nos obliga a sostener esa legitimidad, manteniéndola y
ampliándola de tal modo de superar la contradicción señalada.
Considerando especialmente nuestro compromiso con los
valores del Humanismo Cristiano “aggiornados” actualmente con la más alta
potestad doctrinaria, lo que nos impulsa a lograr más inclusión, solidaridad,
justicia y libertad personal, en todos los aspectos, instándonos a poner
término a las enormes desigualdades y abusos derivados del neoliberalismo dominante
por largo tiempo en Chile, con la consecuente frustración de las personas y de
los sueños de los jóvenes.
Considerando que para lograr nuestros objetivos de
cambios estructurales en justicia y pacíficamente, debemos asegurar la
mantención de la sólida mayoría política y social lograda, cumpliendo el
programa progresista comprometido y confiado por el pueblo, con especial énfasis,
en las aéreas que el propio gobierno, nuestro gobierno, ha fijado como
prioritarias.
Considerando que para ser capaces de encabezar
exitosamente este proceso de cambio profundo, se requiere reconquistar la confianza
popular y el respeto ciudadano, alimentando la consistencia y la armonía del conjunto
de los partidos de la Nueva Mayoría, incluidos los amplios sectores
independientes que nos respaldan", sin provocar contradicciones
desorientadoras, sino perfeccionando las propuestas programáticas y los
proyectos sin altisonancias inconducentes.
Considerando -finalmente- que para hacer realidad las
aspiraciones que anteceden, requerimos de la férrea Unidad interna del Partido
y el fortalecimiento de sus convicciones y de sus raíces sociales, para
encauzar dichas fuerzas, tras una clara voluntad política de avanzada que
promueva los cambios que Chile necesita.
Acuerda
1. Reiterar ante el País, nuestra voluntad
inquebrantable de continuar y profundizar nuestra línea histórica de avanzada, mantenida
durante casi 70 años, para defender el valor de la democracia, la libertad, la
justicia social y los derechos humanos, frente a cualquier idea o movimiento
que buscare destruirlos o avasallarlos, conforme al acuerdo unánime de la
última Junta Nacional, lo que ha pasado a ser patrimonio partidario.
2. Respaldar -sin duda alguna- nuestra pertenencia a
la Nueva Mayoría, en un "ánimus" unitario que debe surgir del mutuo
respeto, con lenguaje cuidadoso pero veraz, y una acción política consecuente. Señalamos
lo anterior, con especial énfasis y preocupación, pues respaldamos al Consejo
Nacional y a la Mesa Directiva, en este punto. La historia de Chile de los
últimos 40 años nos demanda responsabilidad unitaria, entre las fuerzas de
avanzada, con el fin de evitar las regresiones que condujeron a los desastres
humanos y materiales del mayor drama de nuestra historia del siglo XX, en 1973.
3. Mandatar a las autoridades nacionales, regionales, comunales
y sobre todo a nuestras bases sociales, para que en las instancias
correspondientes asuman nuevamente la tarea de hacer “pedagogía democrática”,
mediante la participación activa en ellas. Tomar la defensa de los tres ejes centrales de
las reformas propuestas por el Gobierno. Propiciando que se haga primero, la
deliberación y el debate correspondiente en la base social y territorial del Partido, para luego expandirla a la sociedad,
llevando a cabo la tarea cívica participativa, a todo lo largo y ancho del
país. Entendemos como mandato especial de esta Junta Nacional, el recuperar
así, prontamente, nuestra fuerza política y social, dando mayor
representatividad a nuestras autoridades políticas, parlamentarias y partidarias,
así como a los miembros presentes en el Ejecutivo.
4. Señalar que esta Junta Nacional le conceda la mayor
importancia ética a una manera de ser respetuosa y propicia a la fraternidad
interna. También señalamos preocupación por elevar el nivel de tolerancia a la
pluralidad de fuerzas de la Nueva Mayoría y la imprescindible Unidad entre
nuestros partidos gobernantes, entre estos y el gobierno y la urgencia para
lograr un "modus vivendi" articulador entre nosotros, frente al crudo
enfrentamiento con la derecha, su prensa y las críticas planteadas por los partidos
y movimientos que no son parte de la Nueva Mayoría. Los gobiernos y las
coaliciones se degradan y fracasan, cuando no se cultiva la cohesión y no se
respeta esta regla de oro tendiente a sedimentar y desarrollar “amistad cívica”.
En esto la historia nos ha dado ya varios ejemplos fuera y en nuestro propio país.
5. Ratificar las líneas de acción política, social, económica,
cultural, internacional y éticas
aprobadas en el V Congreso, haciendo un llamado a nuestros camaradas para que
participen en las instancias de preparación y en el desarrollo del VI Congreso,
así como también pedir a la Comisión organizadora, el facilitar la participación
activa de la militancia escuchando a las organizaciones sociales y diferentes
movimientos.
6. Manifestar nuestra clara posición de vanguardia
como partido y por ello, precisamos que el PDC no formará parte de ninguna combinación
retardataria nacional o internacional, salvo que la democracia esté en peligro.
No estamos disponibles para una alianza
electoral o ideológica con la derecha, pero sí lo estamos para en virtud del
interés superior de la Nación, avanzar en los temas de país o proyectos específicos,
con ellos o algunos de sus partidos.
7. La Junta Nacional llama a nuestros camaradas a
practicar la acción política como un ejercicio ético, sin el cual no lograremos
superar la imagen deteriorada que tiene esta actividad. A algunos no les importa que con esto la
democracia se debilite, pero nosotros que somos muchísimos más, como mayoría
consciente, hemos aprendido de la experiencia. Deseamos mayor equilibrio
institucional y desarrollar la cultura ciudadana, como una tarea de bien común.
8. Consecuentes con lo anterior, llamamos a todos
nuestros militantes y simpatizantes a promover y concretar los proyectos
contemplados en el programa que están destinados a lograr las Tres Reformas Claves.
Además los otros puntos del programa destinados a ir concretando con
“gradualidad acelerada”, una Salud de
igual calidad para todas y todos, un Sistema Previsional digno en igual
condición, un estatuto jurídico que incluya en el etos común, sin
discriminaciones, la pluralidad étnica y cultural de los Pueblos Originarios, la
construcción de un nuevo modelo de relaciones laborales que reconozca en el
derecho laboral las normas que dignifican el trabajo humano y que permiten
equiparar la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores con las
empresas, una mayor participación del país en los beneficios provenientes de nuestras
riquezas naturales partiendo por el Agua, el Cobre, el Litio etc., una política
energética basada en una matriz multidimensional, activa y respetuosa del medio
ambiente. En fin políticas sociales y de desarrollo integral que siendo justas
garanticen los derechos elementales de la persona humana.
9. Abrir el camino a la nueva era, con un gran salto
de dignidad, es posible, mediante la promoción y la participación activa desde
la base, en las organizaciones sociales donde deberá estar inserto el Partido.
Este y la Nueva Mayoría deben tender a construir nuevos nexos entre el poder
político y la sociedad, muy especialmente para los jóvenes que anhelan
responsablemente construir el futuro.
Hacemos un llamado desde el fondo de nuestra alma, a
los chilenos para que tengan fe en el
futuro de Chile. Confianza entre nosotros, como hijos de una misma nación,
esperanza en los jóvenes, confianza en
este gobierno mayoritario y en los partidos que lograron esa legitimidad que nos
enorgullece y que no se conocía antes en Chile.
Finalmente, reiteramos la convocatoria a trabajar por
la Unidad partidaria. Esta no se romperá al haber pluralidad interna, sino que
se enriquecerá con las distintas visiones y propuestas específicas. Así nos
sumaremos comunitariamente al conocido paradigma:
En lo de fondo y lo doctrinal: UNIDAD
En lo discutible o perfectible:
LIBERTAD
Siempre respeto y FRATERNIDAD
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Mariano Ruiz-Esquide
Ignacio Balbontín
Belisario Velasco
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Juan Manuel Sepúlveda M. Pedro
Hernández G. Patricio
Huepe
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Alejandra Miranda José Soto Juan Miguel Jara
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|
Alejandro Gonzalez
Ricardo Moreno
Jorge
Consales
|
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Pili Mallea Carlos Aparicio Rodolfo Fortunatti
|
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Ricardo Halabi
Miguel Angel Botto José Uribe
|
|
Raimundo Gonzalez A.
Juan Miguel Carril R. Patricio Argandoña R.
|
|
María Antonieta E. Florencio Ceballos C. Enrique Bertrán A.
|
|
Carlos Eduardo Mena
Marcel Young Juan
Miguel Carril
|
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