| Nuevamente
algunos militantes de la Democracia Cristiana reunidos en torno al Grupo «Progresismo
con Progreso» han formulado severas críticas a otro proyecto del gobierno que
busca complementar la tarea por una mayor igualdad en que nos encontramos
empeñados para hacer de Chile un país más inclusivo y con mayor densidad
democrática. |
| Esta vez fue el turno de la Reforma Laboral (RL). Sus argumentos por legítimos que sean no contribuyen al debate ponderado y razonable que necesitamos tener para crear las condiciones que nos permitan superar los desafíos de un país que ha agotado un ciclo político y que requiere revertir la tendencia de rendimientos decrecientes en lo económico (bajo crecimiento del PIB) y social (persistencia de una alta desigualdad). |
| Sorprende la similitud de sus argumentos críticos con los esgrimidos por sectores de derecha durante el actual período de tramitación legislativa. |
| Así es,
argumentar que esta RL pone en riesgo el crecimiento de la economía, la
creación de empleos y la capacidad para incrementar los salarios en el largo
plazo es lo que hemos escuchado de parte de la derecha y de algunos sectores
empresariales. Es por lo demás el mismo argumento que conocimos al inicio de
nuestra transición democrática cuando el presidente Aylwin propuso reformas
en el ámbito tributario y laboral, entre otras, y que la realidad demostró
ser falsos pues el país creció a tasas históricas en la década de los
noventa, lo que sólo se detuvo por efectos del contagio de la crisis
asiática. |
| El error de este argumento está en su simplismo, pues omite la experiencia comparada del mundo desarrollado que nos muestra sistemáticamente que para saltar la trampa de los ingresos medios, los países requieren combinar simultáneamente tres logros, como son mantener un horizonte futuro de una década de altas tasas de crecimiento económico, acompañado de una reducción sostenida de la desigualdad y de una consolidación y perfeccionamiento de sus instituciones democráticas (Alejandro Foxley, 2012). |
| Por el contrario, nuestros camaradas critican la RL arguyendo que con ella Chile se aleja de los países agrupados en la OCDE. Nuevamente omiten la evidencia empírica que muestra que mientras en promedio estos países tienen una tasa de afiliación sindical del 17,1% y una tasa de cobertura de negociación colectiva de 62%, Chile presenta tasas promedio de 15,3% y 6%, respectivamente. |
| Demonizan el no reemplazo interno en huelga, pero omiten que en los países europeos donde este se ha permitido por vía de decisiones judiciales particulares, los sindicatos pueden votar huelgas sorpresivas sin previo aviso a los empleadores y que el proyecto del gobierno considera, en el peor de los casos, un plazo mínimo de 55 días antes de que ésta se haga efectiva. Omiten también que en la mayoría de estos países existe la negociación colectiva por rama o sector de actividad. Si no ¿cómo se explica sus altas tasas de cobertura en negociación colectiva? |
| Comparten además el argumento de la derecha al estigmatizar esta reforma como una reforma sindical por no incluir una modernización de los programas de capacitación laboral y que apunte directamente a incrementar la productividad de los trabajadores y sus ingresos, obviando que la actual reforma laboral sólo busca perfeccionar nuestra actual legislación en materia de derechos colectivos para alcanzar un mayor equilibrio de poderes entre la parte trabajadora y empleadora al interior de las empresas. Esto, en miras de facilitar las condiciones para una mejor distribución de los ingresos del trabajo o, dicho en otras palabras, disminuir las asimetrías de poder en las relaciones laborales. |
| Esta preocupación por muy válida que sea, sabemos que debe ser abordada en una agenda más bien vinculada al desarrollo productivo y de políticas de empleo y empleabilidad, pero jamás desde aquella que apunta exclusivamente al fortalecimiento de los derechos colectivos de los trabajadores. A menos que lo que se quiera decir, es que desmantelar o desregular completamente estos derechos, sí constituye una buena política de empleo. |
| Pero digámoslo claramente, no son sólo las razones técnicas las que determinan nuestra disposición favorable a esta reforma, también son fundamentales los principios y convicciones que nos alientan como demócratas cristianos. Está en nuestra esencia superar la dialéctica estado-mercado, lo nuestro es también la construcción de comunidad o dicho en lenguaje moderno, la acumulación de mayor capital social. |
|
Esta reforma laboral no merece ser vista como una amenaza, sino que como una
oportunidad para avanzar en igualdad y construcción de un mayor asociativismo
y empoderamiento de los trabajadores y trabajadoras. |
| El temor al cambio es propio y consustancial a la derecha chilena y, por lo mismo, muy lejano al pensamiento e historia de la Democracia Cristiana. |
| Apoyamos esta Reforma Laboral porque creemos que es necesario cambiar las relaciones al interior de las empresas, las que se caracterizan por altos niveles de desconfianza, escasa colaboración y carencia de diálogo entre los actores, lo que no es de extrañar en un Chile en que el nivel de confianza interpersonal alcanza sólo al 13% y que muestra comparativamente con el mundo desarrollo un déficit significativo de capital social. |
| Apoyamos esta RL porque sabemos que la experiencia empírica y comparada muestra que sus orientaciones serán una fuente generadora de externalidades positivas en dos ámbitos. Primero, la evidencia empírica sugiere consistentemente que en las organizaciones donde se verifican buenos procesos de negociación colectiva acompañados de altas tasas de asociatividad de sus trabajadores -sindicatos fuertes- generan entornos que favorecen relaciones laborales modernas, justas y equilibradas. Segundo, empresas con sindicatos fuertes y profesionales (OIT, 2013) mejoran la redistribución vía remuneraciones, establecen con más facilidad incentivos por rendimiento e invierten más en capacitación de sus trabajadores. Por ello, se afirma que la existencia de sindicatos genera círculos virtuosos. |
| Para mayor abundamiento, David Kreps, académico de la Universidad de Stanford invitado recientemente a Chile, sostuvo a propósito del debate de la RL que "estudios recientes señalan que en promedio, los sindicatos mejoran la productividad y aumentan el total de ganancias a repartir. Entonces, cuando se ha dado al sindicato una voz fuerte, se ha producido una relación laboral más productiva. En el caso chileno, si los empresarios y los sindicatos tienen buenas relaciones, las reformas mejorarán la productividad hasta beneficiar a ambos. Sin embargo, donde no hay buenas relaciones, sufrirán ambos. En mi opinión, es deber de los empresarios buscar una relación positiva". |
| Asimismo, siempre es bueno recordar, que el contrabando ideológico y la contaminación técnica a nadie favorecen. Es más probable que se legisle mal si no hay espacio para un diálogo serio y constructivo a que si, por lo contrario, nos damos la oportunidad de escucharnos y abrirnos a la razón del otro. Varias de las indicaciones del Ejecutivo son una prueba de ese espíritu. |
|
Es más necesario para un país que aún no alcanza su desarrollo la
construcción de un consenso político y económico-social amplio a otro que ya
lo consiguió. Peor aún, si ese país está expuesto a una crisis de legitimidad
y representatividad de su sistema político, es responsabilidad de todos,
especialmente de su elite, redoblar estos esfuerzos. Lo paradójico del Chile actual es que estas obviedades anteriores no están presentes. La tramitación de la RL es un buen ejemplo de estos males que nos aquejan. |
| Cuantas barbaridades se han tenido que escuchar en nombre del crecimiento económico. En qué quedó el consenso manifestado en la elección presidencial pasada en el sentido que debíamos reforzar la búsqueda de una mayor igualdad sin descuidar el crecimiento económico, dejando así atrás definitivamente el paradigma neoliberal de la dictadura. |
| Por último, apoyamos esta Reforma Laboral para ser fieles con la historia del Partido y de sus grandes líderes sindicales como son Manuel Bustos, María Rozas y Pepe Ruiz Di Giorgio. |
ALDO CORNEJO
ALEJANDRO GONZÁLEZ
BELISARIO VELASCO
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CLAUDIO ARRIAGADA
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CRISTIAN MORALES
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DIEGO CALDERÓN
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EDUARDO ABEDRAPO
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ENRIQUE BERTRÁN
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EVA JIMÉNEZ
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FREDDY CAMPUSANO
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GABRIEL RODRIGUEZ
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GABRIEL SILBER
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HECTOR GARATE
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HUGO MUÑOZ
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JOAQUIN CABRERA
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JORGE BERAZALUCE
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JORGE CONSALES
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JOSE CASTRO
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JOSE CRIADO REYES
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JOSE SOTO SANDOVAL
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JUAN DÍAZ BERRIOS
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JUAN MANUEL SEPÚLVEDA
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JUAN MORANO
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JUAN PABLO SEVERIN
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LUIS EDUARDO THAYER
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LUIS PLATONI
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MARCO SOTO
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MARIANELA CERRI
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MARIO VENEGAS
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MAURICIO JELVEZ
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NESTOR GUTIERREZ
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NICOLÁS MENA LETELIER
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OMAR JARA
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OSCAR SOTO RIVEROS
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PATRICIO VALLESPIN
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PILAR MALLEA ARAUS
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RAMÓN MALLEA
|
RAMON MALLEA ARAUS
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RENE SAFFIRIO
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RICARDO HALABI CAFFENA
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RICARDO RINCÓN
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RODOLFO FORTUNATTI
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SERGIO OJEDA
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SOLEDAD LUCERO
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VICTOR TORRES
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YASNA PROVOSTE CAMPILLAY
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martes, 22 de marzo de 2016
REFORMA LABORAL: POR UNA DEMOCRACIA CRISTIANA COHERENTE CON SU HISTORIA
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jueves, 28 de enero de 2016
Pugna DC-PC:
UN DEBATE ARTIFICIAL
1. La opinión pública ha vuelto a ser observadora de
tensiones y conflictos entre las directivas de la Democracia Cristiana y del
Partido Comunista. Ha visto acusaciones cruzadas entre quienes califican a unos
de totalitarios y sectarios, y quienes replican con referencias al golpismo y
la corrupción.
2. No es éste el lenguaje que debe primar en una
convivencia democrática y, desde luego, no es el lenguaje que se estila entre
aliados. Las descalificaciones dañan a miles de militantes de ambos partidos contra
quienes —o en el nombre de quienes— se emplean. Las palabras desdeñosas envilecen
el diálogo democrático y corrompen el espíritu de entendimiento. Jamás este
tipo de expresiones puede ser considerado como una opinión política, porque no
lo es.
3. La Democracia Cristiana tiene diferencias doctrinarias,
ideológicas y políticas con los comunistas, pero con los comunistas la une un
programa, un gobierno y una coalición, que es la Nueva Mayoría, cuya
importancia para Chile no se reduce a los dimes y diretes entre las autoridades
y dirigentes de dos de sus colectividades. El debate de hoy no es sobre la
Guerra Fría, la crisis de los misiles ni el puente de los espías, sino sobre
las promesas de reforma comprometidas por el Gobierno de la Presidenta
Bachelet.
4. Una artificial controversia como ésta lo único que
podría buscar es tender una cortina de humo para ocultar los graves frenos que
le están imponiendo a las reformas laboral, de la educación superior, de la
interrupción voluntaria del embarazo en tres situaciones límite y de la Ley de Pesca,
personeros y representantes de la propia coalición de gobierno. Esto el país lo
observa, lo juzga y se pronunciará en consecuencia en las urnas.
5. Queremos hacer un llamado a serenar los ánimos entre
democratacristianos y comunistas. Un llamado a los partidos de la Nueva Mayoría
para que contribuyan a la sensatez de las polémicas. Un llamado a nuestros
militantes para fortalecer los lazos de cooperación con los aliados, y para
sancionar en la Junta Nacional de abril la línea política del partido.
Renán
Fuentealba Moena
Belisario
Velasco Baraona
Ricardo
Hormazábal Sánchez
Carlos
Eduardo Mena
Rodolfo
Fortunatti Molina
sábado, 14 de noviembre de 2015
LA REACTIVACION POLITICA DC
Belisario Velasco
LA DEMOCRACIA CRISTIANA realizó un Consejo Nacional
«ampliado» con el solo propósito de analizar sus vínculos con el Gobierno y con
la Nueva Mayoría.
Las definiciones plasmadas en el voto aprobado revelan
problemas políticos que se arrastran largo tiempo y que se han visto agudizados
por una agitada coyuntura nacional con lamentables situaciones internas que no
se han definido, todo en un contexto de omisión en nuestro debate DC.
Es facultad de la Junta Nacional —cuya realización parece
eludirse, pues no se la cita ni se la reúne desde julio de 2014, en circunstancias
que debería hacerlo al menos una vez al año— sancionar la cuenta de la anterior directiva y las
propuestas de la actual mesa.
Es de su competencia también confirmar la selección de candidatos a alcalde y concejal y determinar los pactos electorales. Pero, sobre todo, es resorte de la Junta Nacional pronunciarse sobre asuntos cruciales, como las reformas constitucional, educacional, laboral, de descentralización, de partidos políticos, y problemas como los de gestión en salud.
Es de su competencia también confirmar la selección de candidatos a alcalde y concejal y determinar los pactos electorales. Pero, sobre todo, es resorte de la Junta Nacional pronunciarse sobre asuntos cruciales, como las reformas constitucional, educacional, laboral, de descentralización, de partidos políticos, y problemas como los de gestión en salud.
Un Consejo Nacional, aun cuando se amplíe a ministros,
subsecretarios, intendentes y parlamentarios, no puede sustituir las facultades
ni la riqueza de la deliberación política de la Junta Nacional, donde están representadas
las bases del partido a través de sus presidentes provinciales y comunales, sus
frentes sociales, y sus delegados de regiones. En las provincias y comunas se
vota, pero no se las escucha. ¿Cuál será el resultado?
Nadie debería suponer que un consejo de estas
características, pueda actuar como sucedáneo de nuestro órgano superior de
decisión, sin menoscabo de la institucionalidad y de la vida partidaria. La
desconcentración del poder es obra de una lucha progresiva que no admite ser
revertida a través de expedientes administrativos ni por mayorías
circunstanciales.
No hay ninguna razón que impida reunir a la Junta Nacional en la
primera quincena de enero, antes de las primarias municipales, ordenando el
debate en comisiones de trabajo que recojan las propuestas de las juntas
regionales, provinciales y comunales que la preceden.
Lo mismo vale para el Congreso Nacional del partido. Muchas
de nuestras controversias ventiladas públicamente se deben a que no se respetan
las resoluciones del anterior congreso ni se quieren resolver las del nuevo.
Aunque lo normal es celebrar uno cada cuatro años, el último se realizó hace ocho años, y el que se inició el año pasado ha permanecido inactivo.
Aunque lo normal es celebrar uno cada cuatro años, el último se realizó hace ocho años, y el que se inició el año pasado ha permanecido inactivo.
Reactivar el Congreso es un imperativo estatutario,
partidario y político insoslayable, por lo que urge fijar un itinerario que,
entre otras acciones, considere elegir a sus congresales en el mismo evento de
primarias municipales, dictar su reglamento, nombrar su Secretaría Ejecutiva, y
convocar a su comisión organizadora.
La ciudadanía ha sido llamada a participar en un proceso
constituyente que tiene como finalidad elaborar las bases ciudadanas para una
nueva Constitución Política. Éste envuelve un ejercicio de movilización civil
al que se exponen las ideas de todos los partidos políticos.
El proceso constituyente no es una elaboración neutra. Entraña
confrontar nociones acerca de cómo queremos vivir y cómo queremos ser
gobernados.
Por eso, la importancia que le da el partido debe reflejarse en la creación de una subsecretaría nacional para el proceso constituyente, que coordine y oriente nuestra visión constitucional, y que convierta a la comuna en la unidad básica de este acto republicano donde se expresen las fuerzas vivas de la comunidad nacional.
Por eso, la importancia que le da el partido debe reflejarse en la creación de una subsecretaría nacional para el proceso constituyente, que coordine y oriente nuestra visión constitucional, y que convierta a la comuna en la unidad básica de este acto republicano donde se expresen las fuerzas vivas de la comunidad nacional.
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