«El problema político de la Democracia Cristiana
no es la izquierda, sino los desafíos que Chile debe acometer para alcanzar
una convivencia civilizada fundada en los derechos políticos, económicos,
sociales y culturales de las personas.»
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¿CON QUIÉN piensa gobernar la
Democracia Cristiana? No hay manera de responder a esta pregunta, sin
responder a otra anterior y esencial: ¿qué es lo que quiere el país? ¿Cuál es
su demanda?
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Si como vemos a diario, la queja de los ciudadanos es por la inseguridad que los apremia. Si como escuchamos en las calles y en los hogares, lo que pide la gente son pensiones dignas, salud asegurada, educación gratuita y de calidad, trabajo decente, instituciones de justicia que funcionen, y una vida cívica limpia, honesta y respetuosa de los derechos de todos. Si estas son las aspiraciones de Chile, un país cuyo ingreso por habitante -actualmente de 24 mil dólares- lo pone en el umbral de las naciones desarrolladas, entonces lo que necesitamos es ofrecerle a la ciudadanía un programa de crecimiento, de progreso, un proyecto de país para vencer las inequidades y vigorizar las instituciones libres. |
Ese crucial impulso al desarrollo requiere del apoyo en las urnas y en el Parlamento. Precisa el concurso comprometido y sostenido de una coalición de partidos, porque, a diferencia del enorme apoyo popular que recibió la Democracia Cristiana en 1964 y 1965, hoy no existe ninguna colectividad que por sí sola concite aquella mayoría. |
Una coalición se construye en torno a afinidades programáticas; no alrededor de dogmas religiosos. De lo contrario jamás habría sido posible la concurrencia de la Alianza Democrática formada por socialistas, comunistas, radicales, falangistas y un gran sector de liberales en el gobierno de Juan Antonio Ríos, encabezados por Arturo Alessandri Palma. Y, desde luego, nunca habría habido Concertación ni Nueva Mayoría. Lo que une a los partidos coaligados son objetivos de política pública realizables en el curso de los cuatro años que dura una administración y su necesaria proyección. No ideológicos. Un gobierno debe saber proyectar un país a largo plazo. |
Los partidos aliados debemos concordar previamente el programa y luego el
candidato. Antes, sin embargo, cada colectividad debe fijar sus propios proyectos
y prioridades, y seleccionar a la persona que mejor encarna esos anhelos. En
la última Junta Nacional se acordó un itinerario que está obligada a respetar
toda la militancia: De primarias y candidaturas presidenciales hablemos
después de las municipales.
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Hay quienes desahucian la Nueva Mayoría arguyendo que la DC ha perdido votación en alianza con la izquierda, o que la fuerza electoral del gobierno ha descendido por debajo del 20 por ciento por culpa de esta colaboración. El sector que lo plantea dirigió el partido cinco años, su presidente senador Ignacio Walker suscribió la Nueva Mayoría, el programa de gobierno y lo presidió hasta marzo de 2015. No existe evidencia que dé crédito a dicha creencia. Un análisis semejante está más cercano a un especial voluntarismo que a la realidad. |
Chile no necesita decenas de pequeñas, aunque bien perfiladas, formaciones políticas, sino una gran coalición de centroizquierda, pues, en los agitados tiempos que corren, sólo quienes se mantienen unidos permanecen firmes. El camino propio condena a la extinción. |
El problema político de la Democracia
Cristiana no es la izquierda, sino los desafíos que Chile debe acometer para
alcanzar una convivencia civilizada fundada en los derechos políticos,
económicos, sociales y culturales de las personas.
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Lo que ha hecho durante estos cuatro meses la mesa conducida exitosamente por la senadora Carolina Goic, elegida por unanimidad en la Junta Nacional, es una garantía de estabilidad, unidad y coherencia con los compromisos que el partido ha asumido ante el país. Una obra de regeneración moral y política que demanda la adhesión disciplinada y la voluntad de servicio de todos los democratacristianos. |
lunes, 15 de agosto de 2016
PROGRESO CON EQUIDAD
Belisario Velasco
jueves, 4 de agosto de 2016
REFORMAS PARA EL MAÑANA
No dejes que nadie te vuelva a excluir del gobierno...
No dejes que nadie te vuelva a dejar fuera del programa...
Recupera tus sueños y tu voluntad política.
viernes, 29 de julio de 2016
UNIDOS SOMOS MAS FUERTES
En el 59° Aniversario de la Democracia Cristiana
En cuatro meses más se realizarán las elecciones de
alcaldes y concejales, iniciando un ciclo electoral que se extenderá hasta el
final del mandato de la Presidenta Michelle Bachelet. Los que advienen serán por
ello meses decisivos. Meses para evaluar las gestiones municipal, regional y del
gobierno central. Será el escrutinio a los partidos políticos y a su desempeño.
Lealtad con lo realizado
La mayor parte de la senda que emprendimos en marzo de 2014
está hecha. La mayor parte de los cambios que comprometimos con el país está
realizada. Pronto empezarán a verse los frutos de la reforma tributaria
destinada a financiar las transformaciones de la educación. Veremos que pese a
las dificultades que ha debido sobrellevar, la reforma laboral traerá mejores
relaciones de asociación y cooperación entre el capital y el trabajo.
Conseguiremos despenalizar la interrupción voluntaria del
embarazo en tres causales, y consolidaremos el régimen proporcional que vino a
remplazar al sistema binominal. Y no abrigamos dudas de que daremos pasos
progresivos desde el pilar solidario hacia el pilar contributivo de la reforma
previsional. Como no nos asisten irresoluciones acerca de la necesidad y
justicia de la gratuidad en la educación superior. Porque la educación, la
salud, el trabajo decente, la protección integral de la infancia y
adolescencia, son derechos universales que, en la era del conocimiento, de la
tecnología y de la productividad del trabajo, deben ser garantizados, exigibles
y justiciables, como parte del progreso humano hacia la sociedad de personas y
comunidades que anhelamos.
Opción de centroizquierda y
primarias
Para afianzar estos logros necesitamos de una coalición
mayoritaria. Y para resolver nuestra opción presidencial dentro de esta
coalición mayoritaria, no existe mejor medio que el mecanismo de primarias que
contribuimos a institucionalizar y a fijar como un atributo más de nuestra
democracia desde que, en 1993, postulamos a Eduardo Frei como candidato y
acogimos a Ricardo Lagos como su leal competidor. Que nadie se confunda: ¡este
debe ser el procedimiento para seleccionar la carta democratacristiana, y
también el que permita elegir a quien encabezará el programa del conglomerado
para el periodo 2018―2022!
La vocación política de la Democracia Cristiana es servir
al país desde una opción preferente por lo más pobres, defendiendo el progreso
y la seguridad de las clases medias que viven de su trabajo y esfuerzo.
Creemos, y así lo confirman los gobiernos de la Concertación y de la Nueva
Mayoría, que la eficacia de este servicio está dada por una coalición de
centro-izquierda amplia, unitaria y clara en sus objetivos programáticos. Por
eso, luchamos para que sus aspiraciones sean coronadas con éxito y su quehacer
se proyecte más allá de la actual administración. Así lo hemos reiterado en
nuestras máximas instancias de decisión.
Es el camino correcto. Es la vía buena y verdadera que no
deja espacio a las ofertas erráticas y aventureras, y que responde a la sensatez
básica de los ciudadanos frente a las involuciones populistas, principalmente a
las experiencias neo-autoritarias.
La Democracia Cristiana es un partido político
institucionalizado. En consecuencia, es una organización que cuenta con
estructuras y normas a través de las cuales canaliza la deliberación pública,
de modo que nadie más que sus órganos legítimos tiene la autoridad para
representar los intereses de la colectividad ante el Gobierno, el Parlamento,
la Magistratura y las demás instituciones del Estado.
En momentos de grandes turbulencias como el actual sólo
quienes se mantienen unidos se hacen más fuertes y vencen la adversidad.
Por eso, debemos poner fin a la captura que un puñado de militantes
ejerce sobre nuestro Partido. Por eso, exigimos que se respeten las decisiones
emanadas del Consejo Nacional y de los votos políticos ratificados por la Junta
Nacional.
No basta con pedir perdón
En el actual escenario, cuando enfrentamos una de las
peores crisis de legitimidad y de credibilidad del sistema político, cuesta
mantener la motivación en alto. Ser joven y militar en un partido político
parece ser hoy en día una excentricidad. A ratos, un absurdo. Se torna difícil
seguir bregando porque, al igual que el resto de la ciudadanía, también
sentimos decepción, rabia y frustración al ver cómo otros han arruinado el espacio
político, el amor por lo público y una actividad que, por definición, debiera
ser noble, de entrega, de servicio y no de satisfacción de intereses
personales.
Debemos aprovechar esta oportunidad y lograr separar el
poder económico del poder político. Debemos poner fin a la servidumbre de la
política al dinero. Estamos postulando una convivencia cívica a la altura del
Estado democrático y constitucional de derecho que proclamamos. Estamos exhortando
a un comportamiento mínimamente respetuoso de los principios éticos, dentro de
los cuales, la consistencia entre lo que dicen y lo que hacen los partidos y sus
dirigentes, debe ser un hecho palpable.
Porque la gente juzga el contraste entre un partido que
valora su reforma agraria, su sindicalización campesina, su promoción popular —en
suma, la libertad y autonomía con que defiende y promueve estas grandes
conquistas de justicia—, y el modo desembozado con que poderosos intereses
económicos y redes financieras intervienen en las campañas de sus candidatos y disciplinan
su voto en las asambleas deliberantes. En ocasiones, incluso pisoteando a las
personas y mancillando su dignidad. Como reza el dicho, quien pone la plata
pone la música. Y ésta es la más importante lección que nos dejan PENTA, SQM,
KDM, CAVAL y las compañías pesqueras, gracias a la resuelta acción del ministerio
público, sin duda, el actor más relevante de esta etapa de regeneración moral y
política que atraviesa el país.
Quienes practican estas oscuras conexiones, generando con ello
la subordinación de la actividad política partidaria, parlamentaria y
gubernamental a los negocios, se alejan del pluralismo amplio y unitario que
impregnó la vida de la Falange Nacional y de la Democracia Cristiana.
Son grupos herodianos, genuflexos a poderes externos, y cuyas
motivaciones e ideales no deben hallar cabida en la Democracia Cristiana. Sus
malas prácticas políticas deben ser erradicadas.
Santiago, 28 de julio
de 2016.
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lunes, 11 de abril de 2016
SINDROME DE CRONOS
![]() |
| Cronos corta las alas a Cupido |
Rodolfo
Fortunatti
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Miedo a perder el poder es lo que se conoce como Síndrome de Cronos. En
la mitología griega Cronos destronó a su padre, Urano, y, después, presa del
temor a ser desplazado por sus hijos, como lo anunciaba la profecía, fue
devorando a cada uno de ellos.
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No bien hubieron concluido los rituales con que la Junta Nacional de la
Democracia Cristiana inició una nueva etapa en el partido, se pusieron en
actividad múltiples mecanismos de control destinados a rodear y a limitar la
capacidad de movimiento de la nueva mesa.
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Quizá una de las piezas más elocuentes de esta reacción esperada, sea el
discurso del ministro Jorge Burgos a la Junta. Ese que nunca fue pronunciado
y que, no obstante, fue publicitado una semana después. Nada impedía que el
ministro lo leyera ante la asamblea. Aún más, por la defensa que hacía el
jefe de gabinete de su agenda propia, de la política de los matices y de sus
contrapuntos con los comunistas, no sólo existía amplio espacio y oportunidad
para formularlo, sino que, a no dudarlo, el ministro habría contribuido al
debate… y, naturalmente, a acaparar las críticas de sus camaradas.
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¿Por qué no lo hizo? Porque tras un desenlace que cambió el balance y las
proyecciones estratégicas de la colectividad, ya la audiencia no era
receptiva a esas ideas.
¿Por qué decidió hacerlo fuera del contexto ofrecido por la máxima
instancia de resolución democratacristiana? ¿Qué sentido tiene difundir ahora
un planteamiento que no influirá en la decisión que adoptó el partido? ¿Por
qué arriesgar así la máxima posición jerárquica que detenta el partido en el
Gobierno?
Porque, al igual que la entrevista al senador Ignacio Walker en El
Mercurio, el texto busca redibujar la cancha que rayó la Junta Nacional DC,
un paso que es visto como la derrota terminal de las tesis que han alimentado
las fricciones de los últimos meses.
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En su entrevista, Walker procura reinterpretar el voto político aprobado
y, lo que no puede parecer menos que simpático, intenta hacer una traducción
de las palabras pronunciadas por la presidenta del partido. Algo así como
Goic en versión Walker. Pero la Junta desechó romper con la
centroizquierda y rechazó aventurarse en el camino propio, como Walker y
otros de su sector han insistido durante este período. Y si una palabra se le
ha oído clara a Carolina Goic es que más que hablar de matices desea hablar
de cambios. De este modo, el discurso ex post facto de Burgos y la
exégesis de Walker, se convierten en los modelos más representativos de cómo
dar un giro retórico y seguir diciendo lo que ya fue superado por las
circunstancias.
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Desde luego, no son puras palabras. Hay también conductas. Se ha
anunciado la instalación de una especie de guarnición, integrada por
expresidentes de la colectividad. Estos tendrían la tarea de reforzar a la
directiva, lo cual puede ser entendido como sumarle fuerzas y dejarla
gobernar o, en el extremo, como ir en auxilio de lo que, en apariencia, se ve
débil y vulnerable y acabar ocupando su lugar. Hay que decir que aquella
imagen de los expresidentes detrás de la nueva mesa, si acaso tuvo un valor
iconográfico por reflejar el consenso del 2 de abril, no es en modo alguno
determinante de la solución que, finalmente, concordó la máxima instancia de
deliberación DC.
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La figura de los expresidentes no existe en la institucionalidad
partidaria y, por su carácter honorífico, sus opiniones no pueden ser
vinculantes con lo que resuelve la directiva. Tampoco el comité programático
que se pretende sea dirigido por el exministro de Hacienda Alejandro Foxley,
existe en los estatutos, y sus propuestas estratégicas no podrían ir más allá
de las que resulten del VI Congreso Nacional de la Democracia Cristiana.
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Es el síndrome de Cronos. Fatal, sin embargo, pues el dios del tiempo
terminó derrotado por sus hijos.
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En un pasaje de su discurso ante la Junta DC, la Presidenta Bachelet
apuntó a los próximos desafíos. «Tenemos aún un largo trecho por recorrer
para hacer realidad el país que anhelamos —dijo—. Más largo que lo que
abarca el actual Gobierno. Ahora es cuando Chile necesita una Nueva Mayoría
sólida y una Democracia Cristiana fuerte y dinámica». Fue el momento
cuando la audiencia rompió en aplausos mientras el diputado Andrade comentaba
a algún escéptico —y aún más perplejo— que, de vez en cuando, sólo de vez en
cuando, había que escuchar la voz de las bases.
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martes, 22 de marzo de 2016
REFORMA LABORAL: POR UNA DEMOCRACIA CRISTIANA COHERENTE CON SU HISTORIA
| Nuevamente
algunos militantes de la Democracia Cristiana reunidos en torno al Grupo «Progresismo
con Progreso» han formulado severas críticas a otro proyecto del gobierno que
busca complementar la tarea por una mayor igualdad en que nos encontramos
empeñados para hacer de Chile un país más inclusivo y con mayor densidad
democrática. |
| Esta vez fue el turno de la Reforma Laboral (RL). Sus argumentos por legítimos que sean no contribuyen al debate ponderado y razonable que necesitamos tener para crear las condiciones que nos permitan superar los desafíos de un país que ha agotado un ciclo político y que requiere revertir la tendencia de rendimientos decrecientes en lo económico (bajo crecimiento del PIB) y social (persistencia de una alta desigualdad). |
| Sorprende la similitud de sus argumentos críticos con los esgrimidos por sectores de derecha durante el actual período de tramitación legislativa. |
| Así es,
argumentar que esta RL pone en riesgo el crecimiento de la economía, la
creación de empleos y la capacidad para incrementar los salarios en el largo
plazo es lo que hemos escuchado de parte de la derecha y de algunos sectores
empresariales. Es por lo demás el mismo argumento que conocimos al inicio de
nuestra transición democrática cuando el presidente Aylwin propuso reformas
en el ámbito tributario y laboral, entre otras, y que la realidad demostró
ser falsos pues el país creció a tasas históricas en la década de los
noventa, lo que sólo se detuvo por efectos del contagio de la crisis
asiática. |
| El error de este argumento está en su simplismo, pues omite la experiencia comparada del mundo desarrollado que nos muestra sistemáticamente que para saltar la trampa de los ingresos medios, los países requieren combinar simultáneamente tres logros, como son mantener un horizonte futuro de una década de altas tasas de crecimiento económico, acompañado de una reducción sostenida de la desigualdad y de una consolidación y perfeccionamiento de sus instituciones democráticas (Alejandro Foxley, 2012). |
| Por el contrario, nuestros camaradas critican la RL arguyendo que con ella Chile se aleja de los países agrupados en la OCDE. Nuevamente omiten la evidencia empírica que muestra que mientras en promedio estos países tienen una tasa de afiliación sindical del 17,1% y una tasa de cobertura de negociación colectiva de 62%, Chile presenta tasas promedio de 15,3% y 6%, respectivamente. |
| Demonizan el no reemplazo interno en huelga, pero omiten que en los países europeos donde este se ha permitido por vía de decisiones judiciales particulares, los sindicatos pueden votar huelgas sorpresivas sin previo aviso a los empleadores y que el proyecto del gobierno considera, en el peor de los casos, un plazo mínimo de 55 días antes de que ésta se haga efectiva. Omiten también que en la mayoría de estos países existe la negociación colectiva por rama o sector de actividad. Si no ¿cómo se explica sus altas tasas de cobertura en negociación colectiva? |
| Comparten además el argumento de la derecha al estigmatizar esta reforma como una reforma sindical por no incluir una modernización de los programas de capacitación laboral y que apunte directamente a incrementar la productividad de los trabajadores y sus ingresos, obviando que la actual reforma laboral sólo busca perfeccionar nuestra actual legislación en materia de derechos colectivos para alcanzar un mayor equilibrio de poderes entre la parte trabajadora y empleadora al interior de las empresas. Esto, en miras de facilitar las condiciones para una mejor distribución de los ingresos del trabajo o, dicho en otras palabras, disminuir las asimetrías de poder en las relaciones laborales. |
| Esta preocupación por muy válida que sea, sabemos que debe ser abordada en una agenda más bien vinculada al desarrollo productivo y de políticas de empleo y empleabilidad, pero jamás desde aquella que apunta exclusivamente al fortalecimiento de los derechos colectivos de los trabajadores. A menos que lo que se quiera decir, es que desmantelar o desregular completamente estos derechos, sí constituye una buena política de empleo. |
| Pero digámoslo claramente, no son sólo las razones técnicas las que determinan nuestra disposición favorable a esta reforma, también son fundamentales los principios y convicciones que nos alientan como demócratas cristianos. Está en nuestra esencia superar la dialéctica estado-mercado, lo nuestro es también la construcción de comunidad o dicho en lenguaje moderno, la acumulación de mayor capital social. |
|
Esta reforma laboral no merece ser vista como una amenaza, sino que como una
oportunidad para avanzar en igualdad y construcción de un mayor asociativismo
y empoderamiento de los trabajadores y trabajadoras. |
| El temor al cambio es propio y consustancial a la derecha chilena y, por lo mismo, muy lejano al pensamiento e historia de la Democracia Cristiana. |
| Apoyamos esta Reforma Laboral porque creemos que es necesario cambiar las relaciones al interior de las empresas, las que se caracterizan por altos niveles de desconfianza, escasa colaboración y carencia de diálogo entre los actores, lo que no es de extrañar en un Chile en que el nivel de confianza interpersonal alcanza sólo al 13% y que muestra comparativamente con el mundo desarrollo un déficit significativo de capital social. |
| Apoyamos esta RL porque sabemos que la experiencia empírica y comparada muestra que sus orientaciones serán una fuente generadora de externalidades positivas en dos ámbitos. Primero, la evidencia empírica sugiere consistentemente que en las organizaciones donde se verifican buenos procesos de negociación colectiva acompañados de altas tasas de asociatividad de sus trabajadores -sindicatos fuertes- generan entornos que favorecen relaciones laborales modernas, justas y equilibradas. Segundo, empresas con sindicatos fuertes y profesionales (OIT, 2013) mejoran la redistribución vía remuneraciones, establecen con más facilidad incentivos por rendimiento e invierten más en capacitación de sus trabajadores. Por ello, se afirma que la existencia de sindicatos genera círculos virtuosos. |
| Para mayor abundamiento, David Kreps, académico de la Universidad de Stanford invitado recientemente a Chile, sostuvo a propósito del debate de la RL que "estudios recientes señalan que en promedio, los sindicatos mejoran la productividad y aumentan el total de ganancias a repartir. Entonces, cuando se ha dado al sindicato una voz fuerte, se ha producido una relación laboral más productiva. En el caso chileno, si los empresarios y los sindicatos tienen buenas relaciones, las reformas mejorarán la productividad hasta beneficiar a ambos. Sin embargo, donde no hay buenas relaciones, sufrirán ambos. En mi opinión, es deber de los empresarios buscar una relación positiva". |
| Asimismo, siempre es bueno recordar, que el contrabando ideológico y la contaminación técnica a nadie favorecen. Es más probable que se legisle mal si no hay espacio para un diálogo serio y constructivo a que si, por lo contrario, nos damos la oportunidad de escucharnos y abrirnos a la razón del otro. Varias de las indicaciones del Ejecutivo son una prueba de ese espíritu. |
|
Es más necesario para un país que aún no alcanza su desarrollo la
construcción de un consenso político y económico-social amplio a otro que ya
lo consiguió. Peor aún, si ese país está expuesto a una crisis de legitimidad
y representatividad de su sistema político, es responsabilidad de todos,
especialmente de su elite, redoblar estos esfuerzos. Lo paradójico del Chile actual es que estas obviedades anteriores no están presentes. La tramitación de la RL es un buen ejemplo de estos males que nos aquejan. |
| Cuantas barbaridades se han tenido que escuchar en nombre del crecimiento económico. En qué quedó el consenso manifestado en la elección presidencial pasada en el sentido que debíamos reforzar la búsqueda de una mayor igualdad sin descuidar el crecimiento económico, dejando así atrás definitivamente el paradigma neoliberal de la dictadura. |
| Por último, apoyamos esta Reforma Laboral para ser fieles con la historia del Partido y de sus grandes líderes sindicales como son Manuel Bustos, María Rozas y Pepe Ruiz Di Giorgio. |
ALDO CORNEJO
ALEJANDRO GONZÁLEZ
BELISARIO VELASCO
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CLAUDIO ARRIAGADA
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CRISTIAN MORALES
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DIEGO CALDERÓN
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EDUARDO ABEDRAPO
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ENRIQUE BERTRÁN
|
EVA JIMÉNEZ
|
FREDDY CAMPUSANO
|
GABRIEL RODRIGUEZ
|
GABRIEL SILBER
|
HECTOR GARATE
|
HUGO MUÑOZ
|
JOAQUIN CABRERA
|
JORGE BERAZALUCE
|
JORGE CONSALES
|
JOSE CASTRO
|
JOSE CRIADO REYES
|
JOSE SOTO SANDOVAL
|
JUAN DÍAZ BERRIOS
|
JUAN MANUEL SEPÚLVEDA
|
JUAN MORANO
|
JUAN PABLO SEVERIN
|
LUIS EDUARDO THAYER
|
LUIS PLATONI
|
MARCO SOTO
|
MARIANELA CERRI
|
MARIO VENEGAS
|
MAURICIO JELVEZ
|
NESTOR GUTIERREZ
|
NICOLÁS MENA LETELIER
|
OMAR JARA
|
OSCAR SOTO RIVEROS
|
PATRICIO VALLESPIN
|
PILAR MALLEA ARAUS
|
RAMÓN MALLEA
|
RAMON MALLEA ARAUS
|
RENE SAFFIRIO
|
RICARDO HALABI CAFFENA
|
RICARDO RINCÓN
|
RODOLFO FORTUNATTI
|
SERGIO OJEDA
|
SOLEDAD LUCERO
|
VICTOR TORRES
|
YASNA PROVOSTE CAMPILLAY
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